viernes, 31 de octubre de 2014

El caso Buenaventura (relato para la Noche de Todos los Santos)




  Vamos, venid a por mí, aquí os espero. Dad la cara si tenéis agallas de verdad. Una vez os mandé al infierno y ahora no dudaría ni un segundo en volver a hacerlo. Sois unos malditos cobardes, escoria putrefacta que no os atrevéis a presentaros ante mí. Los ruidos y gemidos que provocáis en mi habitación ya no me alteran. Vuestros gritos en la oscuridad tampoco. De nada sirve que no me dejéis dormir por la noche con vuestras inoportunas visitas en la madrugada, ya me he acostumbrado a vuestras sombras, mi dormitorio está lleno de ellas, como la antesala de la morgue. Ya no me atemorizáis. Jamás tuve remordimientos. Mil veces os quitaría la vida, malditos espectros, mil veces os conduciría al infierno, de donde jamás debéis retornar. ¡Ah! ¿que ha llegado mi hora? Pues adelante, a ver si podéis conmigo…no creáis que os lo voy a poner fácil. Tendréis que pasar antes por encima de mi cadáver…






El caso Buenaventura
  Jaime Buenaventura, ex-policía retirado del servicio debido a sus inaceptados métodos y a su vinculación con la tortura en tiempos de la dictadura, ha sido hallado muerto en su apartamento con al menos tres puñaladas en el tórax. Pese a las apariencias, fuentes oficiosas apuntan al suicidio, pues no ha sido hallado vestigio alguno de violencia en el lugar de los hechos, ni ninguna otra huella  que no sean las de la propia víctima, a la que se le había diagnosticado recientemente un cuadro severo de esquizofrenia.






© Javier Carrasco 2014



 

16 comentarios:

  1. Buen relato para contarlo de noche junto a la chimenea ;-)
    Un abrazo.

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    1. Ya lo creo, Mercedes. Entonces si es verdad que no dan ganas de abandonar el lugar, frente al fuego y el calor. Muchas gracias. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Mark. Relato breve pero efectivo, muy en la línea de la tradición para estas fechas. Un abrazo.

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  3. Javier: me ha gustado el relato, pero no lo leería precisamente esa noche...que las ánimas hay que dejarlas donde están. Un besito

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    1. Gracias Águeda. Llevas razón, pero ya conoces la tradición literaria en cuanto al trato con las ánimas. En definitiva, es otra forma de recordarlas y desde un punto de vista laico. Besos :D

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  4. ¡Fenomenal, Javier.!
    Dije que no lo leería y aquí estoy temblando d miedo, jajaja. De chica me pasaba igual, No quería oír las historias que me contaban los más grandes, -yo era la benjamina de la familia- pero me faltaba tiempo para sentarme en el corrillo de la mesas camilla o chimenea y escucharlas. Es que no pue ser.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, María. Aunque sintamos un poco de miedo en realidad nos vemos atraídos por todo lo que desconocemos, porque somos curiosos por naturaleza. Pero ojo, tampoco hay que ser temerario y yo, aunque de mente racional, sé que hay situaciones que se escapan a toda lógica conocida: el cerebro humano y su potencial es el primer desconocido.
      Besos :D

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  5. Muy interesante, los espectros al final vencieron, de una manera u otra.
    Me ha gustado mucho el relato, corto y denso...
    Un beso.

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    1. Muchas gracias, Estrella. La justicia es lenta, pero al final vence sobre la barbarie y las sombras del mal. Besos :D

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  6. Buenaventura era un titan, sus rojos enemigos muy listos o sus fantasmas demasiado vivos...
    Excelente!
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias, Igoa. Quien se nutre del mal acaba por el mal devorado, ya sea de forma física o psíquica. Besos :D

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  7. Muchas gracias, Amatista. Un honor para mi compartir con l@s amig@s y que además disfruten. En breve paso por tu blog. Saludos.

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  8. No sé si da más miedo Buenaventura o los espectros.
    ¿Esas fuentes oficiosas creen que se pudo suicidar dándose tres puñaladas en el pecho?
    Felicidades, Javier. Abrazos

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  9. Celeste, el terror se distribuye entre uno y otros a partes iguales, para que el lector decida por su cuenta, cual le convence más. Para un investigador racionalista, sin duda se trata del suicidio de alguién que ha perdido la razón. Muchas gracias. Saludos.

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