domingo, 4 de octubre de 2015

Vosotras, cosas pequeñas.



Vosotras, cosas pequeñas
cercanas y cotidianas
ya estáis acostumbradas
a ser por siempre ignoradas
en el reino de las prisas
y de la estupidez mundana.
Por esa fácil inmediatez
sois a menudo despreciadas
como si sólo lo caro y
difícil fuera de gran valor.
Desprecio por ignorancia,
pues vosotras guardáis las
llaves de tesoros milenarios
visibles sólo a los ojos
que en verdad saben mirar.
Y es que en vuestra esencia
 se hallan las virtudes y el
camino que día a día se
aproxima a la esquiva felicidad.
Vosotras, cosas pequeñas,
tan perdidas y olvidadas,
de magia estáis impregnadas
por eso a quienes os estiman
desveláis vuestros secretos,
regaláis vuestra sapiencia,
¿habrá mayor  opulencia?

©Javier Carrasco 2015

jueves, 27 de agosto de 2015

Sombras en el cementerio judío de Praga





   ¿Dónde estará el resto de la división?, ¿acaso se habrán pasado al bando de  los sublevados? No es de extrañar, tras los horribles sucesos acaecidos en las últimas semanas, culminando con el suicidio del Führer. No hay lugar a dudas: es el fin.
Quién te lo iba a decir, ironías del destino. Tú, oficial de las SS, mano derecha del “Carnicero de Praga”, el “Reichsprotektor” nombrado por el propio Führer para aplastar a la resistencia checa mediante la instauración del terror y la represión; tú, experto cazador de judíos, ahora atrapado en su viejo cementerio atestado de lápidas y con varias capas de enterramientos y cadáveres debajo tuyo, por la falta de terreno y la prohibición que tienen los judíos de no desenterrar a los muertos para trasladarlos a otros cementerios. El cazador cazado.



   Todo resulta demencial. Para colmo la resistencia se ha sublevado y ha tomado puntos estratégicos de la ciudad, a sabiendas que tanto las tropas norteamericanas por el oeste como el Ejército Rojo ruso al este, se hallan a las puertas de la ciudad. Puede que tu general  haya firmado ya las capitulaciones de rendición y se hayan retirado, como podría explicar la reducción de la crudeza del fuego y de los combates, tan arduos en los días anteriores. Puede que el Ejercito Rojo haya tomado ya la ciudad. En definitiva, tu vida corre serio peligro y salir de este escondite podría acarrearte serios problemas. Es fácil ser blanco de los francotiradores apostados por toda la ciudad, o ser sorprendido por las turbas de la resistencia checa ávida de sangre y venganza.

  No sabes que te has refugiado tras el sepulcro del célebre rabino  Judah Loew ben Bezalel, que vivió en el siglo XVI, estudioso del Talmud y de la Cábala, también matemático y astrónomo, conocido como el “Marahal de Praga”. Has oído hablar de él. Alguien te contó la leyenda que circula en la ciudad de que el piadoso y santo rabino había creado del barro un “golem”, una criatura gigantesca y deforme que defendiera a los judíos de la ciudad de los ataques antisemitas, muy cerca de donde ahora estás, en la sinagoga de  Altneuschul. Le infundió vida introduciéndole en la boca el “shem.”, es decir, una pequeña tira de pergamino con una inscripción mágica en hebreo que contenía el nombre de Yahveh, el Dios judío. Pero un aguerrido oficial de las SS no puede creerse ese cuento medieval que no asusta ni a los niños.


  El oficial alemán lleva muchas horas oculto, esperando algún momento de tranquilidad para abandonar la posición e intentar cruzar el puente que le lleve a la otra orilla del río y poder alcanzar el campo abierto, aunque no tenía muy claro hacia dónde debía dirigir su huida. El enemigo lo rodeaba por todas partes. Faltaba poco para que anocheciera y el viejo cementerio se cubrió de sombras y de un frío intenso. El oficial asió su pistola y estaba alerta, mirando en todas direcciones. De pronto oyó un ruido extraño, como el gruñido de una bestia, proveniente de su flanco derecho. Con ojo avizor miró hacia el lugar. Su semblante palideció. Una sombra gigante y deforme se agitaba tras unas lápidas medio derruidas. El terror se apoderó del oficial que sin pensarlo echó a correr a toda velocidad hacia las puertas del cementerio.  Un disparo atronador quebró el tenso silencio reinante antes de que cayera la noche. El oficial sintió como el fuego le quemaba la garganta, impidiéndole respirar. Cayó al suelo como un muñeco roto y quedó inerte sobre el suelo aún cubierto de nieve. 




© Javier Carrasco 2015



martes, 14 de julio de 2015

LA UNIÓN DE LA IZQUIERDA


  Desde 2008, momento en que se inició la llamada “crísis” financiera, los trabajadores y los ciudadanos en general han visto como sus derechos sociales y universales han venido siendo pisoteados de manera imparable sin que los gobernantes de los estados hayan puesto remedio alguno. Son tiempos difíciles en que cualquier ciudadano que se precie de ser de izquierdas de verdad –no sólo de palabra o de imagen -  sabe que la izquierda debe estar más unida que nunca para hacer frente a un enemigo poderoso: el neoliberalismo, eufemismo actual que viene a definir al capitalismo financiero especulador y sin escrúpulos, que mata, esclaviza, diezma y pulveriza a estados y democracias –Grecia, el caso más cercano y doloroso- sin el más mínimo reparo, con tal de seguir aumentado sus capitales y beneficios. “La peste del siglo XXI” como a mi me gusta denominarlo.


 Por ello, y ante esta clara y peligrosa evidencia, los partidos políticos de izquierdas de  la España actual  –izquierda de verdad, no sólo de palabra o imagen- deben olvidarse de siglas,  de protagonismos individuales,  de estúpidas luchas hegemónicas, de “chupar cámara” y por el contrario deben esforzarse por formar un frente común, una plataforma política armada de sustanciosa ideología que pare los pies a  ese poderoso enemigo común, dispuesto a fagocitarnos y a convertirnos en sus miserables esclavos. Esa debe ser la prioridad más inteligente, y no perder el tiempo con actitudes que conduzcan a la escisión. Es necesario tener muy presente una verdad como un templo que todo aquel de ideología de izquierda conoce: la unión hace la fuerza.


 Lo de la ideología es muy importante, porque no estamos ante un problemilla o chiquillada sin importancia, y la ideología que hasta la fecha se ha preocupado por el bienestar de todas las clases sociales, en especial de las menos favorecidas, ha sido la marxista, independientemente de los fracasos que haya tenido su aplicación en distintos países y a lo largo de los dos últimos siglos de  la Historia. Un marxismo adaptado a nuestros tiempos, por supuesto, teniendo en cuenta la economía financiera global, los nuevos medios de producción y el poder omnipotente con que cuenta el capitalismo neoliberal y su brazo ejecutor: la troika o Fondo Monetario Internacional. Un marxismo que siga promoviendo la lucha de clases y la limpieza y reconstrucción de los maltrechos sindicatos, obra del torpedeo a que han sido sometidos por parte de ese poder neoliberal,  que los ha comprado y prostituido. Y un marxismo que abrace una economía al servicio de  la sociedad, del estado y no al revés, justo lo que está ocurriendo ahora. La economía financiera global sólo beneficia a unos pocos supercapitalistas especuladores y verdaderos terroristas –como les llama el ex ministro de economía griego Varoufakis- en detrimento y perjuicio de una inmensa mayoría.


 Todo esto es muy necesario, vital diría yo, si queremos que los derechos de los trabajadores, de los parias de la sociedad, incluso los propios Derechos Humanos, también pisoteados, no sean ultrajados ni exterminados, que en definitiva, es ahí a donde nos pretenden conducir.

miércoles, 1 de julio de 2015

Oriente Medio



Cuna de civilizaciones milenarias,
patria del Paraíso perdido,
 mucho hay de verdad, pues tu belleza,
 tu armonía de colores y sonidos
perduran al paso de los siglos,
claro indicio de que manos divinas
en los albores del tiempo se posaron en ti,
llenándote de magia y sabiduría.
Tierra amada por los dioses,
disputada por  hombres y  tribus,
¿ de dónde emerge tu singular atractivo?
¿acaso de tus vergeles, de tus palacios y templos,
de tu música sensual,  embriagadora?
Me cautivan  tus tibias y claras noches,
que al dejar atrás al calor implacable
hacen  brotar de exuberante vida
mercados, plazas y calles en tus ciudades,
 huella del paso de pueblos ancestrales.
Embrujado por el lascivo contoneo de la bailarina
me abandono al festín de los sentidos
en una noche perfumada de azahar y canela
entregado al placer, la inspiración y el olvido.


                                           ©Javier Carrasco

domingo, 21 de junio de 2015

Tu brisa



Tu brisa esperada al fin llega
en el cálido y poético ocaso
con la frescura de un beso
y la melosa caricia añorada
tras las vacías y sórdidas horas
de tedioso abandono y desidia.
Tu brisa siempre retorna
anunciando la llegada de
 la tibia noche y su hermoso
cortejo estival de estrellas,
cuando los pesares cotidianos
dan paso a la serenidad de
espíritu, al ansiado sosiego,
la calma que libera a la razón
y desboca a la inspiración,
a los nobles pensamientos,
que ahora afloran en armonía.
Tu brisa me llena de amor
y de magia, entregándome por
entero al placer de vivir,
con sus luces y sus sombras,
porque ¿ acaso no hay mayor desafío
 que el formar parte de la incertidumbre?

© Javier Carrasco


lunes, 15 de junio de 2015

En el calor de la noche






  No había pasado tanto calor desde el verano del 48. Imposible llevar la chaqueta en este infierno, siempre con el revolver a la vista en la cartuchera asida al hombro. El ventilador de la oficina olía ya a chamusquina de no parar de funcionar durante toda la semana, a veces día y noche. Ya le he comentado a mi socio Lui que de seguir esta insoportable meteorología invertiremos en una máquina de aire acondicionado. Un par de llamadas y abandono esta maldita caldera. Una de las llamadas es para Violeta Summers, todo un misterio para mí. Ayer llegó su enigmática carta con su número de teléfono. Con ese nombre, pensé, debe ser una muñequita. Y luego esa voz tan sensual y distante a un tiempo. La chica estaba en apuros y necesitaba ayuda. Según decía, un gorila matón juró despacharla porque lo había rechazado en presencia de su banda. "Mala espina", había comentado esta mañana mi socio Lou. “Yo de ti desconfiaría, Joe. Demasiado bonito para ser cierto”. Puede que estuviese en lo cierto Lou, que tiene un ojo verdaderamente clínico para estos asuntos, pero yo había caído bajo el hechizo de su voz y me moría de ganas por conocerla.

  Pasé a recogerla a la puerta del edificio de apartamentos donde supuestamente residía. Tardó un par de minutos en bajar. Yo esperaba en el vestíbulo de la entrada, junto al portero. En el momento que encendí un pitillo con mi Zippo se abrieron las puertas del ascensor y una despampanante rubia emergió como una diosa vestida de negro satén. Su esbelto cuerpo se movía grácil, mostrando curvas de alto riesgo. Nunca había visto a una muñeca tan preciosa. Era alta, y cuando la tuve a corta distancia noté como el ritmo cardiaco se me disparaba. Su mirada era fría. Me recordó a Lauren Bacall.
  Fuimos a Broadway, a un famoso club de jazz. Mientras cenábamos me puso al corriente de los pormenores de sus asuntos con esa conocida banda de gángsters. Yo no le quitaba ojo de encima. Habíamos pedido champán y pronto empezó a hacer efecto. Esos movimientos suyo pausados, muy estudiados, me estaban seduciendo, que acompañado por los sones de aquel saxo endiablado, hacían de la noche un momento mágico e irreal. El no va más llegó cuando a bocajarro, y con mirada de gatita traviesa me dijo: "Eh Joe, ¿es que no me vas a sacarme a bailar?" Entonces la temperatura se disparó. El calor en la noche se hizo sentir abrazado a aquella mujer escultural de mirada glaciar pero de dulcísima sonrisa. Puso su muslo en mi entrepierna y con sonrisa pícara dijo: “Vaya, pero si tienes el revólver a punto. No dilatemos más el tiempo. ¿En tu apartamento o en el mío?" Le dije que mejor en el suyo porque no había tenido tiempo de hacer limpieza.
  Salí del local sintiéndome flotar en la estratosfera, acompañado de la reina de la noche. En el exterior la temperatura era aún más cálida, en acorde con nuestra mutua atracción fatal. Subimos al coche. Ella abrió su bolso de brillantes y extrajo un 38 especial.
“ Querido Joe, siento hacer esto, pero por tu jodida culpa mandaron a mi dulce Frank a la silla eléctrica”
  Dos fogonazos dieron paso a la negritud más absoluta. En el calor de la noche.


 





 ©Javier Carrasco

jueves, 16 de abril de 2015

La buena educación






 En mi labor docente he comprobado, al igual que la mayoría de los profesores, que en los últimos años la estadística de comportamiento disruptivo en las aulas de colegios e institutos se ha disparado. Rara es la clase en la que no haya alumnado irrespetuoso con los compañeros, los profesores y demás personal del entorno escolar, que no parece mostrar el más mínimo interés por aprender y que poco o nada le preocupa su formación o su futuro. Un verdadero problema para todos, pues suele trascender el ámbito escolar.

  La pregunta que surge entonces es: ¿en dónde fallamos? Creo que culpar de ello sólo al sistema educativo y sus interminables  reformas sería quedarse corto. De todas formas resulta muy triste que en España siendo el tema de la educación tan importante, sea únicamente tratado de forma demagógica por la política. No existe el consenso que sí vemos en otros países del entorno europeo. Estamos hablando de un problema de educación, pero de aquella parte de la educación del individuo que corresponde al seno familiar, porque la educación de las personas ha de entenderse desde una doble perspectiva: por un lado la que corresponde ejercer a la familia como un deber inexcusable y desde la más tierna infancia, vinculada ésta al comportamiento, la disciplina, las buenas maneras, el saber estar, el respeto hacia los demás etc. Y por otro, la que se adquiere a través de la enseñanza en colegios e institutos, que es una continuación de la que se debe llevar a cabo en casa, en el ámbito familiar, pero sobre todo la orientada hacia la amplitud de conocimientos y del desarrollo mental, de tal forma  que al acabar el periodo de formación, las personas se hallen preparadas para tomar parte activa en una sociedad supuestamente democrática.



  Sin duda, el problema de la falta de respeto hacia los demás tiene su origen en la familia, que por regla general ha descuidado este aspecto importante de la educación. Al niño –o la niña- desde pequeñitos hay que enseñarles a distinguir entre lo que puede hacer y lo que no debe hacer. Aquí fallamos bastante los españoles, porque somos demasiados permisivos, y eso es un grave error. Si somos demasiados permisivos con nuestros hijos, estos acaban ejerciendo de tiranos sobre nosotros –como vemos de vez en cuando por ahí, niños y adolescentes comportándose como tales. Este problema surge cuando no se ha corregido al niño a tiempo, haciéndole razonar  que eso no está bien porque está molestando a los demás, con los que debe mostrarse siempre respetuoso, porque, entre otras cosas, eso  le puede ocasionar situaciones desagradables para él o ella. Claro, es una tarea ardua, a veces ingrata, por ello algunos padres prefieren mirar hacia otro lado, por comodidad, por indiferencia,   para que no les molesten en sus “ocupadas” vidas y esperan erróneamente que sean los profesores los que se encarguen de la educación que ellos deberían aportar. Al final es como la bola de nieve que va rodando y cada vez se va haciendo más grande, hasta que nos aplasta. A cuántos padres y madres he escuchado lamentarse “ es que mi hijo/hija se me escapa de las manos, ya no sé que hacer”. Está claro, no solucionaron el problema en su momento. Todo esto se acrecienta aún más en casos de familias desestructuradas, donde a veces los niños son víctimas de la ruptura y quedan abandonados a su propia suerte, cuando no usados como arma arrojadiza por  una y otra parte. Una verdadera tragedia para los hijos.


  Mención aparte merecen aquellos casos de niños y adolescentes que provienen de familias con escasos recursos, con problemas graves de toda índole. Lo normal es que se tomen la estancia en  el colegio o el instituto como el refugio donde olvidarse de todo lo que en casa les aflige. En estos casos, los profesores deben saber que se trata de situaciones especiales en las que también se requieren estrategias diferentes. Por regla general son chicos y chicas que necesitan afecto, porque han recibido poco o ninguno. Hay que llegar a ellos por el corazón, nunca por la represión. Una vez que reciben ese afecto estarán más dispuestos a participar, a respetar las normas y a integrarse de manera positiva en el proceso de aprendizaje, y además, a su manera, nos lo agradecerán para siempre.


   Afortunadamente, los centros educativos públicos  cuentan hoy con medios personales y materiales -mientras no apliquen recortes en Educación- capaces de afrontar con éxito esta problemática, aunque estos medios de poco sirven sin la colaboración de las familias, que es fundamental. Con el trabajo de los profesionales de la enseñanza y la participación de las familias estaremos más cerca de encontrar soluciones, y aunque el trabajo sea arduo y a veces desesperanzador, tanto para padres y madres como para profesores, lo mejor es plantearlo como un reto, una prueba de oro, un saber y una experiencia de incalculable valor  que no suele aparecer en los manuales de psicopedagogía. Porque ¿quién ha oído alguna vez decir que educar sea tarea fácil?

©Javier Carrasco

domingo, 5 de abril de 2015

Rebelión de las sombras


   Desperté sobresaltado, empapado en sudor frío y con el corazón a punto de estallar en mi pecho. Los efectos de una pesadilla que no conseguía recordar. Sin duda el momento de ponerme a prueba había llegado. No me quedaba otra, pues era parte de mi trabajo. No podía defraudar a aquellos pobres aldeanos aterrorizados que habían depositado su confianza en mí y que habían recurrido a todos sus ahorros para pagarme. Un trabajo que nadie había querido realizar, por las habladurías, por los temores, por los que me habían precedido y fracasado, presas del horror. Sin duda la hora había llegado. Las tres de la madrugada, como ya me habían indicado, la hora maldita en la que en aquella tranquila y apacible aldea se habrían las puertas del abismo y mejor hallarse a muchos kilómetros de allí.
  No cabe duda que me hice el fuerte, el escéptico, el que duda de todo, el que finalmente acaba descubriendo el engaño y a los responsables del mismo. Me preguntaron si no tenía miedo. Respondí que no me asustaban las historias irracionales, todo lo que tenga que ver con lo sobrenatural, pues son siempre producto de alguna imaginación enfermiza, de algún desaprensivo que impone su voluntad atemorizando a los demás. Conozco a los de esa calaña.
  Salté de la cama y abandoné la casa donde me hospedaba, la más segura según los aldeanos porque “estaba bendecida”. Entonces la visión se me nubló y reviví la pesadilla que me había despertado. Caminaba por el deshabitado callejón y oía gritos y lamentos que hacían erizar mi piel. No encontré megafonía oculta ni efectos especiales intimidatorios. Oía los lamentos cada vez más cerca, como si una muchedumbre invisible me rodeara. Sentí escalofríos. La temperatura había descendido bajo cero. No tardé en descubrir que allí no había trampa ni cartón. Lo que estaba viviendo era REAL. Ahora, junto a los lamentos, oía voces quejumbrosas, de timbre metálico, voces que no parecían humanas. Empecé a tener problemas para respirar. Sentí una fuerte opresión en el pecho, y el oxígeno apenas llegaba a mis pulmones. Debía dirigirme cuanto antes al coche y abandonar  el lugar si quería seguir con vida. Percibí como sus miradas se clavaban en mí desde la oscuridad. Era la rebelión de las sombras, aquellos infelices que, atrapados en el espacio-tiempo clamaban justicia, porque se les había arrebatado la vida de forma cruel e injusta en aquella infame matanza. Otra más fruto de la abominable guerra fraticida.



©Javier Carrasco

sábado, 14 de febrero de 2015

"El impostor". La reciente novela de Javier Cercas.

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   “El impostor”, en palabras del propio autor es una “novela sin ficción” que trata sobre la biografía del mecánico, sindicalista de la CNT y ex-presidente de la Amical de Mauthausen, Enric Marco Batlle, (Barcelona, 1921), que saltó a la fama en todo el globo allá por mayo de 2005 cuando se descubrió que había mentido y falseado datos de su vida para hacerse pasar por deportado en la Alemania de Hitler y superviviente de los campos nazis, justo unos días antes de la celebración del sesenta aniversario de la liberación de dichos campos.
   Nos encontramos pues ante un libro donde Cercas también se confiesa impostor, porque gracias a su psicoanalista había descubierto que “mi vida era una farsa y yo un farsante…que iba de novelista y daba el pego y engañaba al personal, pero en realidad no era más que un impostor”. Aunque luego añade que él como novelista puede mentir sin causar el mismo daño que el que miente en la vida real y a millones de personas en todo el mundo.
  A pesar de que desde el primer capítulo cuenta que se muestra reacio a escribir este libro, aún con el beneplácito y aprobación del propio Marco, dado que se trata de un personaje que en realidad es un antihéroe y esto le puede conducir a un hecho inmoral, sin embargo confiesa que su intención no es justificarlo, sino entender qué razones llevaron a Marco a tramar tamaña impostura. Por otro lado, siguiendo con las justificaciones para escribir esta novela, postula que “el pensamiento y el arte intentan explorar lo que somos…El deber del arte (o del pensamiento) consiste en mostrarnos la complejidad de la existencia…en analizar cómo funciona el mal, para poder evitarlo, e incluso el bien, quizá para poder aprenderlo”. Y  cita dos casos similares en la literatura universal de aberraciones inmorales tratadas en novelas sin ficción que terminaron convirtiéndose  en obras maestras: “A sangre fría” donde Truman Capote eligió el asesinato de una familia de granjeros de Kansas en manos de  dos jóvenes y que acabaron siendo condenados a muerte. Capote se hizo amigo de los asesinos, los visitaba en la cárcel, les prometía que haría todo lo posible por salvarlos, pero al mismo tiempo rezaba por sus muertes porque sabía que ese era el mejor final que podía tener su libro. El otro caso es “El adversario” del francés Enmanuel  Carrére, novela sin ficción o relato real de un impostor llamado Jean-Claude Romand que asesinó a su mujer, sus dos hijos y sus padres para que no fuese descubierta su mentira.
  Así pues, dando todo lujo de detalles, el autor describe el proceso de investigación llevado a cabo, y en el que llega a implicar a varios miembros de su propia familia, como su hijo, su mujer o su hermana, para averiguar qué había  de verdad y de mentira en la vida del protagonista. Así el lector asiste a episodios de la biografía de Marco contrastados  con los acontecimientos históricos que le tocó vivir: la Guerra Civil,  la II Guerra Mundial, la España de la posguerra, y los años de la transición española a la democracia  hasta la actualidad.


Enric Marco Batlle

  Merece capítulo a parte la descripción que se hace de Marco, “el campeón o rock star de la llamada memoria histórica”. Javier Cercas es claro cuando afirma que casi no lo soporta en los encuentros y entrevistas que mantiene con él, al que considera –basándose en las opiniones de psicólogos y psiquiatras cuando estalló el caso- “un narcisista de manual”, entendiéndose como tal que “posee un sentido exagerado de la propia importancia, practica el autobombo sin pudor, a todas horas y con cualquier excusa…espera ser reconocido como un individuo superior, admirado sin resquicios…Además de tender a la arrogancia y la soberbia, cultiva fantasías de éxito y poder ilimitados…seductor imparable…manipulador nato, un líder deseoso de captar seguidores, un hombre sediento de poder y de control” –de estos he conocido a muchos, por desgracia. 
   Peculiar es también la comparación que establece el autor –ya lo había hecho con anterioridad en su artículo “Yo soy Enric Marco"- entre Marco y Don Quijote: el hidalgo Alonso Quijano que tras llevar una vida mediocre en su pueblo se reinventa como caballero andante, Don Quijote, para llevar una vida de aventuras y honor. De forma similar Marco, un mecánico de vida mediocre y tediosa en un taller decide reinventarse como un héroe civil, luchador antifranquista y contra Hitler, para lanzarse a una vida idealista de coraje y de honor.



  Javier Cercas  toca de manera casi inevitable el tema de la memoria histórica. Dice que la expresión en sí misma es equívoca y explica que la historia y la memoria son opuestas: “la memoria es individual, parcial y subjetiva, en cambio la historia es colectiva y aspira a ser total y objetiva”. Concluye diciendo que la memoria histórica se ha transformado en una industria, “en un competitivo mercado…un poderoso factor de marketing a la vez que en un instrumento de control del presente para obtener réditos políticos. ¿Qué es la industria de la memoria? Un negocio.” A este respecto, Vicenç Navarro, catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra,  en su artículo “Javier Cercas y su manipulación de la memoria histórica” expone: “Definir ahora la búsqueda de la memoria individual y colectiva de tales personas (en condiciones dificilísimas) como una industria es un insulto en letras mayúsculas a aquellos que están haciéndolo con una enorme pobreza de medios y a un enorme coste personal…considero repugnante (y no hay otra manera de decirlo) que –Javier Cercas- vaya utilizando los medios –de comunicación-  para dificultar la labor heroica de aquellos que, con un gran coste personal, están presionando para que se conozca, se homenajee y se retribuya a los que perdieron su vida, en una causa que les honra”.



 Javier Cercas


  Debo confesar que este libro de mi novelista español preferido, entre los mejores, si no el mejor, me ha decepcionado. Tal vez sea porque noto en él la influencia de la moda tan extendida en los medios de comunicación y de la telebasura de fomentar el morbo, el linchamiento personal, el sacar los trapos sucios en lugar de hacer lo que debieran: informar honestamente y fomentar los ideales democráticos y el respeto hacia la opinión de los demás. Pero claro, eso no vende en una sociedad decadente como la que nos está tocando vivir.
  Ojalá que Javier Cercas aparque por un tiempo su faceta de historiador para entregarse por entero a su celebrada labor de novelista, porque como él mismo repite de manera casi obsesiva a lo largo de todo el libro, “la realidad mata, la ficción salva”. Seguro que su público se lo agradecerá.

©Javier Carrasco 2015

domingo, 11 de enero de 2015

Cine: Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia)

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Director:  Alejandro González Iñarritu

USA, 2014

La película del director mexicano es una comedia negra que cuenta la “aventura" de un actor de cine que conoció la fama gracias a su papel  en películas de superhéroes y que decide llevar a Broadway, Nueva York, una obra teatral, para consagrar su carrera de actor.  Lo que a simple vista podría ser algo inocuo se convierte en un auténtico “infierno”, conseguir que la obra llegue al estreno.
 En un ambiente paranoico, de pura esquizofrenia, bien conseguido con la ayuda de una banda sonora que se limita a un solo de batería, se nos ofrece los padecimientos del personaje principal para conseguir que la obra, su familia y su propia cordura no se hundan en el abismo.
Con mucho humor negro y corrosivo, se nos introduce entre bastidores, ofreciéndonos una divertida e inquietante parodia del mundillo del teatro y del cine, sin dejar títeres con cabeza: el todo sea por la fama, vanidad y locura de actores y actrices que se “devoran” tras el telón, la labor canalla de la crítica despiadada, las relaciones personales artificiales y deshumanizadas…
La película en sí es una paranoia total, pero divierte e innova en muchos aspectos. Merece la pena verla solo para asistir al duelo interpretativo de sus dos actores principales, Michael Keaton y Edgard Norton, a tortas durante la mayor parte del film, pero increíblemente geniales. Recomendable.



©Javier Carrasco 2014