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domingo, 29 de mayo de 2016

La peste






Una nueva peste negra
extiende sus tentáculos
por toda la tierra,
en silencio, oculta a los
ojos que miran a otra parte,
hipnotizados por los
falsos cantos de sirenas,
narcotizados  por mensajes
vacíos que anulan la voluntad
y alimentan la vanidad,
la estupidez y la incomprensión.
Un azote invisible que sesga vidas,
desestabiliza gobiernos,
proclama la ruina y la pobreza,
aniquila desde las sombras
la paz y la concordia,
y arremete contra la libertad
para esclavizar a los débiles,
a los indefensos, a los marginados.
Tal es su malogrado efecto.
Homo lupus hominis.
Ni siquiera respeta a la naturaleza
a la que cree dominar por sus
consolidados poderes monetarios.
Necios, no escupáis al cielo.
De nada servirán vuestros imperios
cuando ya no quede dónde especular.
Y el dinero se pudrirá junto a las vísceras
el día que os acompañe en vuestra tumba.

© Javier Carrasco 2016

domingo, 4 de octubre de 2015

Vosotras, cosas pequeñas.



Vosotras, cosas pequeñas
cercanas y cotidianas
ya estáis acostumbradas
a ser por siempre ignoradas
en el reino de las prisas
y de la estupidez mundana.
Por esa fácil inmediatez
sois a menudo despreciadas
como si sólo lo caro y
difícil fuera de gran valor.
Desprecio por ignorancia,
pues vosotras guardáis las
llaves de tesoros milenarios
visibles sólo a los ojos
que en verdad saben mirar.
Y es que en vuestra esencia
 se hallan las virtudes y el
camino que día a día se
aproxima a la esquiva felicidad.
Vosotras, cosas pequeñas,
tan perdidas y olvidadas,
de magia estáis impregnadas
por eso a quienes os estiman
desveláis vuestros secretos,
regaláis vuestra sapiencia,
¿habrá mayor  opulencia?

©Javier Carrasco 2015

miércoles, 1 de julio de 2015

Oriente Medio



Cuna de civilizaciones milenarias,
patria del Paraíso perdido,
 mucho hay de verdad, pues tu belleza,
 tu armonía de colores y sonidos
perduran al paso de los siglos,
claro indicio de que manos divinas
en los albores del tiempo se posaron en ti,
llenándote de magia y sabiduría.
Tierra amada por los dioses,
disputada por  hombres y  tribus,
¿ de dónde emerge tu singular atractivo?
¿acaso de tus vergeles, de tus palacios y templos,
de tu música sensual,  embriagadora?
Me cautivan  tus tibias y claras noches,
que al dejar atrás al calor implacable
hacen  brotar de exuberante vida
mercados, plazas y calles en tus ciudades,
 huella del paso de pueblos ancestrales.
Embrujado por el lascivo contoneo de la bailarina
me abandono al festín de los sentidos
en una noche perfumada de azahar y canela
entregado al placer, la inspiración y el olvido.


                                           ©Javier Carrasco

domingo, 21 de junio de 2015

Tu brisa



Tu brisa esperada al fin llega
en el cálido y poético ocaso
con la frescura de un beso
y la melosa caricia añorada
tras las vacías y sórdidas horas
de tedioso abandono y desidia.
Tu brisa siempre retorna
anunciando la llegada de
 la tibia noche y su hermoso
cortejo estival de estrellas,
cuando los pesares cotidianos
dan paso a la serenidad de
espíritu, al ansiado sosiego,
la calma que libera a la razón
y desboca a la inspiración,
a los nobles pensamientos,
que ahora afloran en armonía.
Tu brisa me llena de amor
y de magia, entregándome por
entero al placer de vivir,
con sus luces y sus sombras,
porque ¿ acaso no hay mayor desafío
 que el formar parte de la incertidumbre?

© Javier Carrasco


domingo, 12 de octubre de 2014

Paisaje otoñal


















Llega la brisa fresca, diáfana
perfumada de aromas de madera
húmeda y tierra mojada.
Por el cielo, figuras de algodón
surcan, rápidas, el claro celeste.
Los árboles se visten de oro
y fuego pasión, engalanados,
celebrando la merecida plenitud,
colmada por los frutos del bosque.
La naturaleza entera estalla en
una alegría sosegada, melancólica,
animada por las notas musicales
del viento al atravesar las ramas
y la repentina danza quebradiza
de las hojas doradas, encendidas,
que con alborozado júbilo festivo
vuelan aquí y allá, erráticas.
Un año más ha pasado y el ciclo
se completa con lógica exactitud.
Los tonos amarillos, anaranjados,
rojos,  dominan el delirante paisaje
que atrapa al espíritu más sensible,
arrastrándolo al inevitable éxtasis.
Paisaje otoñal, de deslumbrante
belleza, siempre apelas al recuerdo
de aquella fría noche de vendaval
en que el amor tuvo a bien visitarme
mientras bebía de la cálida copa
el vino que haría palpitar mi sangre.



 ©Javier Carrasco 2014

martes, 9 de septiembre de 2014

Ilumínanos (A Álvaro de Rioja)

















Nacido como eres en una tierra
mimada y colorida por un sol
que convierte en lienzo el paisaje
y madura el fruto dorado, divino;
no podías escapar al influjo de la poesía
que aflora de los campos con su magia.
La vida, con sus luces y sus sombras,
te enseñó a sortear los escollos del camino,
 con paso firme y decidido,
como esa bravura que reposa en la barrica
dispuesta a templar los corazones
el día que la viertan en sus copas.
Tu pluma es tan recia como el roble
que ahonda sus raíces bien adentro
capaz de hacer poesía comprometida
en contra de la ruindad y la injusticia
con versos  de valor y de grandeza.
Ilumínanos, maestro, con tus palabras
sácanos del hastío y del Averno
adonde nos han conducido
las voces huecas de los podencos.
En tu poesía hallo luz y consuelo
sosiego para el alma y el intelecto
que como ese buen vino que saboreo
me llena de noble ánimo e inspiración.

©Javier Carrasco 2013

 

jueves, 28 de agosto de 2014

Don Ramón María Del Valle-Inclán


“¿Poeta? Si; yo ya había visto en el fondo de las cosas la distinción de la tristeza, había dialogado con la Luna y comenzaba a descubrir que las rosas guardan el encanto de haber sido mujeres.”

Así tituló D. Ramón Gómez de la Serna la biografía que dedicó a su gran amigo y compañero de fatigas, un libro lleno de encanto y humanidad, de amena lectura que ofrece un fascinante y muy completo retrato de uno de los grandes escritores españoles del siglo XX. El libro me lo recomendó mi compañero de claustro y excelente amigo José Manuel Diez Ballester, doctor en filosofía, y yo desde aquí recomiendo como lectura de gran provecho y  difícil olvido.



Gracias a esta obrita, de gran calado humanístico, nos podemos acercar a la poderosa personalidad de este gran autor que escribió de todo y para todos. Lo que más impresiona de su persona, aparte de su sublime inteligencia, es su marmórea integridad, su ser consecuente consigo mismo en todo momento, hasta el final de sus días, cualidad esta sólo atribuible a los grandes espíritus libres, rebeldes, tan escasos en nuestro tiempo. Así pues, don Ramón no se casa con nada ni con nadie: “Yo tengo que buscar una profesión sin jefe…sin jefe sólo existe el escritor”. En efecto, ejerció de escritor la mayor parte de su vida, y sólo al final, cuando tenía 68 años, aceptó el puesto de director de la Academia Española de Roma, justo antes de morir.





Precisamente esa libertad de espíritu y esa rebeldía le lleva de lleno a convertirse en el escritor bohemio por excelencia, amante de las tertulias de café (el Universal, el Café de Levante, la Granja del Henar...) y del Madrid nocturno, que arremete contra todo aquel que osa “tocarle las narices”, sobre todo periodistas (perdió el brazo en una pelea con un periodista “amigo” suyo), politiquillos de tres al cuarto y mendrugos variopintos. Don Ramón prefería ser libre, escribir sobre lo que le viniera en gana, y nunca dejarse comprar por el poder establecido. Alto fue el precio que tuvo que pagar en la España sulfurosa que le tocó vivir, no muy distinta de la situación que ahora atravesamos, pues la más rotunda pobreza le acompañó a él y su familia la mayor parte de sus días.
Su obra se inicia con escarceos modernistas en la juventud, a la par que su gran amigo el poeta Rubén Darío, como muestran sus “Sonatas” con prosa rítmica, refinada y rica en efectos sensoriales. Aquí aparece su emblemático personaje, el Marqués de Bradomín, “feo, católico y sentimental” una especie de don. Juan chapado a la antigua a la par que mundano, lascivo y bohemio, sin duda el alter ego de don Ramón.


  
Pero será con su obra de teatro “Luces de Bohemía” con la que alcanzará la eternidad, la primera que utiliza el recurso literario del “esperpento” donde lo trágico y lo burlesco se mezclan. Max Estrella, el poeta protagonista lo explica en su célebre intervención de la escena duodécima: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos (alusión a los espejos de un comercio que había en el callejón del Gato) dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemática deformada.”





Secuencia de la película “Luces de Bohemia”( Dir: Miguel Ángel Díez,1985) con la magistral interpretación de Paco Rabal encarnando al poeta Max Estrella.



Aparte de su magnífica obra, “el poeta barbudo” era famoso por sus anécdotas, la mayoría acontecidas en aquellas tertulias nocturnas de los cafés. Don Ramón se encontraba allí en su salsa, rodeado de un público que lo escuchaba sin pestañear. Era el lugar perfecto para no dejar títere con cabeza. Gómez de la Serna ilustra la biografía de Don Ramón con cientos de ellas, a cual más sorprendente, con la veracidad de que él mismo fue testigo en presencia del poeta gallego, o bien les fueron contadas con todo lujo de detalles por los propios hijos de Valle-Inclán.








   Quisiera terminar el artículo/post describiendo una que ilustra a las claras cómo se las gastaba Don Ramón con los listillos y majaderos:
“Un día, contando que entre las arañas es muy corriente la homofagia fue interrumpido por un catecúmeno, que le preguntó:
-¡Qué diablos es eso de la homofagia?
Don Ramón repuso con rapidez:
-El hecho de comer animales de la misma especie…Usted, por ejemplo, sería homófago si comiera besugo.”



Estatua de Valle-Inclán en el Paseo de Recoletos, Madrid



© Javier Carrasco 2014

miércoles, 27 de agosto de 2014

La Orquídea



















Como una hermosa orquídea
exhalas tu esencia
que me embriaga y cautiva.
Siento entonces deseos
de abrazarte, acariciarte,
jugar con los poros de tu piel,
sentir y oler tus cabellos,
zambullirme en los lagos
de tus ojos verdes,
beber la miel de tus besos,
y cabalgar sobre un Unicornio
hasta alcanzar las estrellas más remotas.

©Javier Carrasco 2014