Al igual que ocurrió con la ley del aborto
defendida por el ex ministro Ruiz Gallardón, el Proyecto de Ley de
Seguridad Ciudadana –comúnmente conocido como “ley mordaza” - es otro claro ejemplo de vuelta a atrás en la
consecución de derechos y libertades civiles, un ataque directo a la
Constitución Española y a los propios Derechos Humanos, muy en la línea del
punto de vista franquista, tan amante de
la represión y del recorte de
libertades. De resultar aprobada, y espero que nunca ocurra, pues confío en que la
oposición política y la opinión pública así lo impidan, se perderían libertades
ya alcanzadas tras el derrame de mucha sangre, sudor y lágrimas, como son la
libertad de expresión y de manifestación pública, viéndose esta última
gravemente atacada pues lo que pretende la citada ley es criminalizar el
derecho a huelga y manifestación.
Foto de Iván Otero
Según ha venido informando la prensa más o
menos fiable, los que se oponen al PP están pidiendo un frenazo a dicha ley,
puesto que trata un tema extremadamente delicado como para precipitarse, como
se desprende de las intenciones del gobierno para poner en práctica las
devoluciones en caliente de los inmigrantes desesperados que se agolpan frente
a las vallas de nuestra frontera sur, huyendo de la pobreza y de la barbarie y
en busca de una vida digna.
Efe
Pienso que todo ciudadano demócrata que se
digne de serlo debería exigir la total marcha atrás de este proyecto de ley,
como ha ocurrido con la fallida ley del aborto defendida por Ruiz
Gallardón, ley de “seguridad” ciudadana
que beneficia sólo a los intereses de la minoría que obstenta el poder y del
capitalismo, en perjuicio de la mayoría de ciudadanos y ciudadanas a los que se
pretende criminalizar por el mero hecho de ejercer su derecho a protestar
frente a las injusticias y a los abusos de poder. En cualquier país serio esto
sería considerado un alto ultraje contra la sociedad democrática en su conjunto,
digno del completo y unánime rechazo.
Javier
Carrasco



