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domingo, 23 de noviembre de 2014

NO A LA "LEY MORDAZA"


  Al igual que ocurrió con la ley del aborto defendida por el ex ministro Ruiz Gallardón, el Proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana –comúnmente conocido como “ley mordaza” -  es otro claro ejemplo de vuelta a atrás en la consecución de derechos y libertades civiles, un ataque directo a la Constitución Española y a los propios Derechos Humanos, muy en la línea del punto de vista  franquista, tan amante de la represión y del  recorte de libertades. De resultar aprobada, y  espero que nunca ocurra, pues confío en que la oposición política y la opinión pública así lo impidan, se perderían libertades ya alcanzadas tras el derrame de mucha sangre, sudor y lágrimas, como son la libertad de expresión y de manifestación pública, viéndose esta última gravemente atacada pues lo que pretende la citada ley es criminalizar el derecho a huelga y manifestación.
 Foto de  Iván Otero

  Según ha venido informando la prensa más o menos fiable, los que se oponen al PP están pidiendo un frenazo a dicha ley, puesto que trata un tema extremadamente delicado como para precipitarse, como se desprende de las intenciones del gobierno para poner en práctica las devoluciones en caliente de los inmigrantes desesperados que se agolpan frente a las vallas de nuestra frontera sur, huyendo de la pobreza y de la barbarie y en busca de una vida digna.
 

Efe



  Pienso que todo ciudadano demócrata que se digne de serlo debería exigir la total marcha atrás de este proyecto de ley, como ha ocurrido con la fallida ley del aborto defendida por Ruiz Gallardón,  ley de “seguridad” ciudadana que beneficia sólo a los intereses de la minoría que obstenta el poder y del capitalismo, en perjuicio de la mayoría de ciudadanos y ciudadanas a los que se pretende criminalizar por el mero hecho de ejercer su derecho a protestar frente a las injusticias y a los abusos de poder. En cualquier país serio esto sería considerado un alto ultraje contra la sociedad democrática en su conjunto,  digno del completo y unánime rechazo.


Javier Carrasco