En mi labor docente he comprobado, al igual
que la mayoría de los profesores, que en los últimos años la estadística de
comportamiento disruptivo en las aulas de colegios e institutos se ha
disparado. Rara es la clase en la que no haya alumnado irrespetuoso con los
compañeros, los profesores y demás personal del entorno escolar, que no parece
mostrar el más mínimo interés por aprender y que poco o nada le preocupa su
formación o su futuro. Un verdadero problema para todos, pues suele trascender el
ámbito escolar.
La pregunta que surge entonces es: ¿en dónde
fallamos? Creo que culpar de ello sólo al sistema educativo y sus interminablesreformas sería quedarse corto. De todas
formas resulta muy triste que en España siendo el tema de la educación tan
importante, sea únicamente tratado de forma demagógica por la política. No
existe el consenso que sí vemos en otros países del entorno europeo. Estamos
hablando de un problema de educación, pero de aquella parte de la educación del
individuo que corresponde al seno familiar, porque la educación de las personas
ha de entenderse desde una doble perspectiva: por un lado la que corresponde
ejercer a la familia como un deber inexcusable y desde la más tierna infancia,
vinculada ésta al comportamiento, la disciplina, las buenas maneras, el saber
estar, el respeto hacia los demás etc. Y por otro, la que se adquiere a través
de la enseñanza en colegios e institutos, que es una continuación de la que se
debe llevar a cabo en casa, en el ámbito familiar, pero sobre todo la orientada
hacia la amplitud de conocimientos y del desarrollo mental, de tal formaque al acabar el periodo de formación, las
personas se hallen preparadas para tomar parte activa en una sociedad
supuestamente democrática.
Sin duda, el problema de la falta de respeto
hacia los demás tiene su origen en la familia, que por regla general ha
descuidado este aspecto importante de la educación. Al niño –o la niña- desde
pequeñitos hay que enseñarles a distinguir entre lo que puede hacer y lo que no
debe hacer. Aquí fallamos bastante los españoles, porque somos demasiados
permisivos, y eso es un grave error. Si somos demasiados permisivos con nuestros
hijos, estos acaban ejerciendo de tiranos sobre nosotros –como vemos de vez en
cuando por ahí, niños y adolescentes comportándose como tales. Este problema
surge cuando no se ha corregido al niño a tiempo, haciéndole razonar que eso no está bien porque está molestando a
los demás, con los que debe mostrarse siempre respetuoso, porque, entre otras
cosas, eso le puede ocasionar
situaciones desagradables para él o ella. Claro, es una tarea ardua, a veces
ingrata, por ello algunos padres prefieren mirar hacia otro lado, por
comodidad, por indiferencia,para que no les molesten en sus “ocupadas”
vidas y esperan erróneamente que sean los profesores los que se encarguen de la
educación que ellos deberían aportar. Al final es como la bola de nieve que va
rodando y cada vez se va haciendo más grande, hasta que nos aplasta. A cuántos
padres y madres he escuchado lamentarse “ es que mi hijo/hija se me escapa de
las manos, ya no sé que hacer”. Está claro, no solucionaron el problema en su
momento. Todo esto se acrecienta aún más en casos de familias desestructuradas,
donde a veces los niños son víctimas de la ruptura y quedan abandonados a su
propia suerte, cuando no usados como arma arrojadiza por una y otra parte. Una verdadera tragedia para
los hijos.
Mención
aparte merecen aquellos casos de niños y adolescentes que provienen de familias
con escasos recursos, con problemas graves de toda índole. Lo normal es que se
tomen la estancia enel colegio o el
instituto como el refugio donde olvidarse de todo lo que en casa les aflige. En
estos casos, los profesores deben saber que se trata de situaciones especiales
en las que también se requieren estrategias diferentes. Por regla general son
chicos y chicas que necesitan afecto, porque han recibido poco o ninguno. Hay
que llegar a ellos por el corazón, nunca por la represión. Una vez que reciben
ese afecto estarán más dispuestos a participar, a respetar las normas y a
integrarse de manera positiva en el proceso de aprendizaje, y además, a su
manera, nos lo agradecerán para siempre.
Afortunadamente, los centros educativos
públicos cuentan hoy con medios personales
y materiales -mientras no apliquen recortes en Educación- capaces de afrontar con éxito esta problemática, aunque estos
medios de poco sirven sin la colaboración de las familias, que es fundamental.
Con el trabajo de los profesionales de la enseñanza y la participación de las
familias estaremos más cerca de encontrar soluciones, y aunque el trabajo sea
arduo y a veces desesperanzador, tanto para padres y madres como para
profesores, lo mejor es plantearlo como un reto, una prueba de oro, un saber y una experiencia de
incalculable valorque no suele aparecer
en los manuales de psicopedagogía. Porque ¿quién ha oído alguna vez decir
que educar sea tarea fácil?
“El impostor”, en palabras del propio autor
es una “novela sin ficción” que trata sobre la biografía del mecánico,
sindicalista de la CNT y ex-presidente de la Amical de Mauthausen, Enric Marco
Batlle, (Barcelona, 1921), que saltó a la fama en todo el globo allá por mayo
de 2005 cuando se descubrió que había mentido y falseado datos de su vida para
hacerse pasar por deportado en la Alemania de Hitler y superviviente de los
campos nazis, justo unos días antes de la celebración del sesenta aniversario
de la liberación de dichos campos.
Nos
encontramos pues ante un libro donde Cercas también se confiesa impostor,
porque gracias a su psicoanalista había descubierto que “mi vida era una farsa
y yo un farsante…que iba de novelista y daba el pego y engañaba al personal,
pero en realidad no era más que un impostor”. Aunque luego añade que él como
novelista puede mentir sin causar el mismo daño que el que miente en la vida
real y a millones de personas en todo el mundo.
A pesar de que desde el primer capítulo
cuenta que se muestra reacio a escribir este libro, aún con el
beneplácito y aprobación del propio Marco, dado que se trata de un personaje
que en realidad es un antihéroe y esto le puede conducir a un hecho inmoral,
sin embargo confiesa que su intención no es justificarlo, sino entender qué
razones llevaron a Marco a tramar tamaña impostura. Por otro lado, siguiendo
con las justificaciones para escribir esta novela, postula que “el pensamiento y
el arte intentan explorar lo que somos…El deber del arte (o del pensamiento)
consiste en mostrarnos la complejidad de la existencia…en analizar cómo
funciona el mal, para poder evitarlo, e incluso el bien, quizá para poder
aprenderlo”. Ycita dos casos similares
en la literatura universal de aberraciones inmorales tratadas en novelas sin
ficción que terminaron convirtiéndose en
obras maestras: “A sangre fría” donde Truman Capote eligió el asesinato de una
familia de granjeros de Kansas en manos dedos jóvenes y que acabaron siendo condenados a muerte. Capote se hizo
amigo de los asesinos, los visitaba en la cárcel, les prometía que haría todo
lo posible por salvarlos, pero al mismo tiempo rezaba por sus muertes porque
sabía que ese era el mejor final que podía tener su libro. El otro caso es “El
adversario” del francés EnmanuelCarrére, novela sin ficción o relato real de un impostor llamado
Jean-Claude Romand que asesinó a su mujer, sus dos hijos y sus padres para que
no fuese descubierta su mentira.
Así
pues, dando todo lujo de detalles, el autor describe el proceso de
investigación llevado a cabo, y en el que llega a implicar a varios miembros de
su propia familia, como su hijo, su mujer o su hermana, para averiguar qué
había de verdad y de mentira en la vida
del protagonista. Así el lector asiste a episodios de la biografía de Marco
contrastadoscon los acontecimientos
históricos que le tocó vivir: la Guerra Civil,la II Guerra Mundial, la España de la posguerra, y los años de la transición
española a la democracia hasta la
actualidad.
Enric Marco Batlle
Merece capítulo a parte la descripción que se
hace de Marco, “el campeón o rock star de la llamada memoria histórica”. Javier
Cercas es claro cuando afirma que casi no lo soporta en los encuentros y
entrevistas que mantiene con él, al que considera –basándose en las opiniones
de psicólogos y psiquiatras cuando estalló el caso- “un narcisista de manual”,
entendiéndose como tal que “posee un sentido exagerado de la propia
importancia, practica el autobombo sin pudor, a todas horas y con cualquier
excusa…espera ser reconocido como un individuo superior, admirado sin
resquicios…Además de tender a la arrogancia y la soberbia, cultiva fantasías de
éxito y poder ilimitados…seductor imparable…manipulador nato, un líder deseoso
de captar seguidores, un hombre sediento de poder y de control” –de estos he
conocido a muchos, por desgracia.
Peculiar es también la comparación que
establece el autor –ya lo había hecho con anterioridad en su artículo “Yo soy Enric Marco"- entre Marco y Don Quijote: el hidalgo Alonso Quijano que tras
llevar una vida mediocre en su pueblo se reinventa como caballero andante, Don
Quijote, para llevar una vida de aventuras y honor. De forma similar Marco, un
mecánico de vida mediocre y tediosa en un taller decide reinventarse como un
héroe civil, luchador antifranquista y contra Hitler, para lanzarse a una vida
idealista de coraje y de honor.
Javier Cercas toca de manera casi inevitable el tema de la
memoria histórica. Dice que la expresión en sí misma es equívoca y explica que
la historia y la memoria son opuestas: “la memoria es individual, parcial y
subjetiva, en cambio la historia es colectiva y aspira a ser total y objetiva”.
Concluye diciendo que la memoria histórica se ha transformado en una industria,
“en un competitivo mercado…un poderoso factor de marketing a la vez que en un
instrumento de control del presente para obtener réditos políticos. ¿Qué es la
industria de la memoria? Un negocio.” A este respecto, Vicenç Navarro, catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra,en su artículo “Javier Cercas y su manipulación de la memoria histórica” expone: “Definir ahora la búsqueda de la
memoria individual y colectiva de tales personas (en condiciones dificilísimas)
como una industria es un insulto en letras mayúsculas a aquellos que están
haciéndolo con una enorme pobreza de medios y a un enorme coste
personal…considero repugnante (y no hay otra manera de decirlo) que –Javier
Cercas- vaya utilizando los medios –de comunicación-para dificultar la labor heroica de aquellos
que, con un gran coste personal, están presionando para que se conozca, se
homenajee y se retribuya a los que perdieron su vida, en una causa que les
honra”.
Javier Cercas
Debo confesar que este libro de mi novelista español
preferido, entre los mejores, si no el mejor, me ha decepcionado. Tal vez sea
porque noto en él la influencia de la moda tan extendida en los medios de
comunicación y de la telebasura de fomentar el morbo, el linchamiento personal, el sacar los
trapos sucios en lugar de hacer lo que debieran: informar honestamente y
fomentar los ideales democráticos y el respeto hacia la opinión de los demás. Pero
claro, eso no vende en una sociedad decadente como la que nos está tocando
vivir.
Ojalá que Javier Cercas aparque por un tiempo
su faceta de historiador para entregarse por entero a su celebrada labor de
novelista, porque como él mismo repite de manera casi obsesiva a lo largo de
todo el libro, “la realidad mata, la ficción salva”. Seguro que su público se
lo agradecerá.
La película del director mexicano
es una comedia negra que cuenta la “aventura" de un actor de cine que conoció la
fama gracias a su papel en películas de
superhéroes y que decide llevar a Broadway, Nueva York, una obra teatral, para
consagrar su carrera de actor. Lo que a
simple vista podría ser algo inocuo se convierte en un auténtico “infierno”,
conseguir que la obra llegue al estreno.
En un ambiente paranoico, de pura
esquizofrenia, bien conseguido con la ayuda de una banda sonora que se limita a
un solo de batería, se nos ofrece los padecimientos del personaje principal para
conseguir que la obra, su familia y su propia cordura no se hundan en el
abismo.
Con mucho humor negro y corrosivo,
se nos introduce entre bastidores, ofreciéndonos una divertida e inquietante
parodia del mundillo del teatro y del cine, sin dejar títeres con cabeza: el
todo sea por la fama, vanidad y locura de actores y actrices que se “devoran”
tras el telón, la labor canalla de la crítica despiadada, las relaciones
personales artificiales y deshumanizadas…
La película en sí es una paranoia
total, pero divierte e innova en muchos aspectos. Merece la pena verla solo
para asistir al duelo interpretativo de sus dos actores principales, Michael
Keaton y Edgard Norton, a tortas durante la mayor parte del film, pero increíblemente
geniales. Recomendable.
Ante la proximidad de las fiestas navideñas,
ya sabéis, tiempo de paz y amor para todos los hombres de buena voluntad,
nuestro insigne líder mariano ha inaugurado la temporada de discursos con unas
cuantas perlas muy propias de su carisma y talante.
Viene a decir este genio del
verbo fácil que la crisis es historia del pasado y que éstas serán las primeras
navidades de la recuperación. Todo esto lo ha dicho con ese gracejo y cercanía
que lo caracteriza y además me temo que aconsejado por talentosos asesores
pagados con dinero público.
Yo no sé si es que realmente es
tan inepto como parece o que su cinismo no tiene límites.
Le voy a recordar (a él o a sus asesores y
además “de gratis”) que es su propio Consejo de Ministros el que ha aprobado más
ayudas para Cáritas y Cruz Roja, organismos que no se ocupan precisamente de
especular en bolsa. Además de asumir ese mismo Consejo de Ministros el
incremento del número de españoles que no pueden pagar la calefacción (pobreza
energética ¿le suena don mariano?).
Otros datos que le lanzo: han aumentado en unos 800.000 los niños que
hoy viven en España bajo el umbral de la pobreza, y estos son datos que ofrece
una institución tan alejada del peligroso rojerío o de esos advenedizos de
Podemos como es UNICEF.
Y por último y siguiendo
con datos de fuentes totalmente reconocidas y alejadas de manipulación
electoralista, como es el informe que la Relatora Especial sobre Pobreza
Extrema y Derechos Humanos de Naciones Unidas (Magdalena Sepúlveda Carmona) le
he de señalar a este impresentable presidente mariano que su política de
reforma fiscal se aleja e incumple la obligación reconocida en el mencionado
informe, de destinar el máximo de los recursos disponibles para garantizar los
derechos humanos, económicos, sociales y culturales.
Por tanto es para echarse
a temblar si con este panorama ese individuo mariano se atreve a proclamar a
los cuatro vientos que la crisis es historia.
“La experiencia psicodélica es un viaje a
nuevos realismos de la conciencia”. Timothy Leary
Durante la
década de los 60, coincidiendo con la recuperación económica tras la II Guerra
Mundial, tuvieron lugar las revoluciones culturales y socio-políticas más notables
del siglo XX, encabezada por los jóvenes inconformistas que se oponían a las
normas impuestas por el “establisment”,y de cuyo intento brotaron ideologías de todas las tendencias, así como
modos de vida no conocidos hasta entonces, cuya repercusión aún encuentra ecos
a día de hoy, bien entrado ya el siglo XXI. Hablamos del movimiento cultural
conocido como psicodelia, del movimiento hippie y del fenómeno contracultural,
todos ellos interrelacionados, que parte de la sociedad estadounidense y
acabaría extendiéndose por todo el orbe.
Psicodelia y LSD
El movimiento psicodélico tal
vez no hubiese existido sin una droga sintética, la dietilamidadel ácido lisérgico (LSD), conseguida por el
químico suizo Albert Hofmann para fines terapéuticos. En 1943, accidentalmente
absorbió una pequeña cantidad a través de los dedos de las manos y su estado de
percepción comenzó a cambiar a la media hora: sintió inquietud y un ligero
mareo y experimentó un aumento de la capacidad sensorial, con una imaginación
fuertemente estimulada. La droga en si produce un estado alterado de la conciencia,
en el que los colores ganan intensidad, las formas cambiany el exceso de información funde al ego con
el ambiente, logrando un nivel pleno de empatía, al igual que el cannabis, una
sensación de paz interior y armonía con todo lo que rodea, con el universo
entero. Como cabría esperar, una droga de estas características no tardó en
llamar la atención de científicos, escritores, artistas y hasta de la CIA.
Iron Butterfly . “ In a gadda da vida” . 1968.
Cuando acudieron a grabar el tema estaban tan colocados que el vocalista era
incapaz de pronunciar el título original “In The Garden Of Eden”.
En el terreno de la psiquiatría,
muchos profesionales emplearon la droga para mejorar sus técnicas terapéuticas.
La capacidad del LSD para hacer aflorar el subconsciente se presentaba como
una oportunidad de oro y distintas escuelas de psicología trataron de adaptarla
a sus métodos. Cabe mencionar la figura
de Timothy Leary, psicólogo y escritory
uno de los fundadores del movimiento psicodélico. En septiembre de 1966, Leary
fundó La Liga para el Descubrimiento Espiritual, una religión que declara al
LSD como su santo sacramento, en parte como un esfuerzo infructuoso por obtener
un status legal para el uso de LSD,basándose en el argumento de "libertad de religión". Con todo, el 6 de
octubre de 1966 el LSD fue declarado ilegaly todos los programas científicos de investigación detenidos.
Posteriormente, Leary hizo una gira por algunas universidades presentando una
interpretación multimedia llamada “La Muerte de la Mente”, con el fin de
representar la experiencia con el LSD. En enero de 1967, Leary pronunció un
discurso ante la Human Be-In, un grupo de 30.000 hippies en el Golden Gate Park de San
Francisco, donde dijo su famosa frase “Turn on, tune in, drop out” ("Relájate, colócate y
sintoniza”).
A la CIA le interesó la
potencialidad que podría tener la LSD a la hora de anular la voluntad. A través
del proyecto MKUltra, iniciado a principios de los 50, la CIA llevó a cabo
experimentos con el fin de encontrar una droga útil para los interrogatorios,
que obligasen al enemigo a revelar la verdad. Las películas "El mensajero del miedo" ( "The Manchurian Candidate", John Frankenheimer, 1962) y "Laescalera de Jacob"(Adrian Lyne, 1990)
tratan el tema con mucho acierto. Las investigaciones oficiales se abandonaron porque no se pudieron lograr los objetivos
pretendidos.
Tema "Aquarius" de la película musical pop "Hair"
Y hablando de cine, en “Easy Rider” (1969) y “Hair”
(1975), la película y el musical que mejor tributo rendirían a los jóvenes contraculturales
de los sesenta, los directores mostrarían fielmente la experiencia de las
drogas. En la primera, Peter Fonda, Dennis Hooper y Jack Nicolson asisten a los
mejores discursos sobre el ejercicio de la libertad envueltos del humo de los
porros de una comuna hippy que encuentran por “el camino en busca de
América”. En “Hair”, Claude Bukowski (John Savage), un joven de provincias que
acude a Nueva York para citarse con el Consejo de Instrucción del Ejército,
vive una aventura que le cambia la vida después de convivir con un grupo de
hippies congregados en Central Park. Los viajes de LSD modifican su visión del
mundo entrando en estados alucinógenos mientras las drogas se convierten en el
mejor pretexto para vivir al máximo su libertad.
La Generación Beat
Pero la base ideológica
precursora de la psicodelia proviene de la influencia de un grupo de escritores
norteamericanos de la década de los 50, conocido como la Generación Beat. Se
caracteriza este grupo por romper con la tendencia conformista en el arte en
general desde el final de la II Guerra Mundial. Con ellos se hace patente el
rechazo a los valores estadounidenses clásicos, el uso de drogas, una gran libertad
sexual y el estudio de la filosofía oriental. Esta nueva forma de ver las cosas
dejó su principal influencia y legado en la posterior contracultura o
movimiento hippie.
De entre los autores más importantes
destacan el poeta Allen Ginsberg, que publicó "Howl" (Aullido) en 1956, un poema
escrito en verso libre y que narra las experiencias de esta generación. El
acercamiento que hace a la homosexualidad le valió posteriormente varios
juicios por obscenidad. Jack Kerouac editó "On the road" (En el camino) en 1957,
libro que se convertiría en la hoja de ruta del movimiento hippie. Describe
viajes con sus amigos recorriendo los Estados Unidos hasta llegar a California,
todo con el jazz como telón de fondo. El último de los grandes de la Generación
Beat fue William Burroughs y su "Naked Lunch" (El almuerzo desnudo) de 1959. Con
marcada obscenidad, narra la miserable vida de los yonkies enganchados al opio
y la heroína. Burroughs, que fue también adicto a los opiáceos, tuvo que
enfrentarse con la censura por esta novela, pero tras su victoria consiguió
acabar de una vez por todas con la censura en los EE.UU.
La estética de la Generación Beat fue absorbida por la
cultura de masas y por la clase media hacia finales de los años cincuenta y
principios de los sesenta. "En el camino", por ejemplo, la novela de
Karouac se convirtió en una obra de culto de la juventud. Su canto a la
liberación espiritual derivó hacia una liberación sexual que hizo de
catalizador en los movimientos de liberación de la mujer y de los negros, el
ascenso de la contracultura hippie e indirectamente a la liberación de los homosexuales.
También influyó a un gran número de personajes de la cultura americana, en
especial a músicos como Bob Dylan, Jim Morrison, el vocalista de The Doors o Janis
Joplin, entre otros.
Janis Joplin. "Summertime" Su mítica voz desgarradora acompañada por la inconfundible guitarra de Jimi Hendrix.
Los “hippies” y la revolución
psicodélica.
Al igual que Timothy Leary, el joven novelista Ken Kesey se ve atraído
por el LSD y sus “virtudes”, llegando a someterse a experimentos con la droga
como si de un cobaya humano se tratara. Terminó por convertirse en un auténtico
profeta del ácido, constituyendo un grupo de personas, músicos y artistas en su
mayoría, que anhelaban experimentar los efectos del LSD. Pasarían a conocérseles
como los Merry Pranksters (Alegres Bromistas), que travesaron Estados
Unidos de costa a costa en un destartalado y llamativo autobús para conectar
con el grupo de Leary, aunque el encuentro fue un poco decepcionante, ya que
Kensey y los suyos promulgaban un consumo de la droga porque sí, por mera
diversión, sin las pretensiones intelectuales del grupo de Leary. En sus
sucesivos viajes por todo el país, realizaron lo que se llamaron Acid tests,
fiestas en las que se consumían drogas psicodélicas y se escuchaba música de
los Grateful Dead. Kesey quería expandir el uso de LSD para lograr un cambio de
mentalidad en la sociedad.
Entre 1964 y 1966, ciudades como
San Francisco (barrio mítico de Haight- Ashbury), Berkeley y Los Ángeles
estallaron en un inmenso alucine colectivo. Fue un fugaz momento de esperanzas e ideales,
un amago de revolución que bailaba al ritmo de Grateful Dead, The Doors, Janis
Joplin, Jefferson Airplane, Santana y otras formaciones musicales de corte
psicodélico. Una experiencia multitudinaria, hinchadade
misticismo, orientalismo y no-violencia y que daría finalmente la ecuación
básica del Flower Power: iluminación interior = liberación de los
instintos agresivos = amor recíproco = amor universal paz en el mundo. La causa que llevó a muchos hippies a entrar en la protesta social fue
la Guerra de Vietnam. Acompañados del lema Peace and Love, los hippies
protestaban contra una guerra que consideraban de agresión e iba en contra de
su lucha por un mundo de fraternidad y amor. Muchos de los sindicatos
estudiantiles que participaron en estas manifestaciones afirmaban haber
consumido LSD y defendían unos valores similares a los profesados por los
hippies. Son conocidos los episodios de quema de tarjetas de reclutamiento para
el ejército, que tuvieron lugar en las principales ciudades del país.
1967 y 1969 se convertirían en
dos años cruciales en la historia que nos concierne. En la primera fecha, el 14
de enero, se llevó a cabo el Human-Be In: A Gathering Of The Tribes
(Encuentro entre humanos: Un encuentro entre las tribus) en el cual se dieron
actividades diversas como una feria de productos contraculturales, discursos de
personalidades como Timothy Leary, Ram Das, Greg Zinder, así como la poesía
beat y los mantras hindúes de Allen Ginsberg y las espectaculares actuaciones
de bandas psicodélicas de la talla de Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger
Service, Sopwith Camel y The Grateful Dead. Se estima que asistieron alrededor
de 20,000 personas de todo el país, y el evento fue ampliamente difundido por
la televisión internacional, que aunque lo hacía con cierto desdén y morbosidad
ante el espectáculo freak representado, tuvo el efecto de propagar
rápidamente ese estilo de vida tan libre en la juventud norteamericana e
inglesa.
Jimi Hendrix
En junio de ese mismo año tuvo
lugar el Festival Pop de Monterrey, San Francisco, al que asistieron más de
200.000 personas. Fue el primer gran festival pop celebrado al aire libre. Su
poderosa combinación de música y cultura juvenil marcó uno de los hitos más
significativos de los años 60. No sólo tocaron muchas de las bandas
psicodélicas del área de San Francisco, sino también grandes grupos británicos
como The Who o The Animals, y cantantes como Janis Joplin o Jimi Hendrix, cuyo
lanzamiento a la fama se produjo allí precisamente. A partir de 1967 se comenzó
a llamar “Verano del Amor” (“Summer of Love”) a todo lo que aconteció alrededor
del festival de Monterrey y la concentración hippie de San Francisco. Una
ciudad que, habiendo sido ya muy importante para la generación beat, se
convirtió en el centro neurálgico del movimiento hippie y capital mundial de la
música.
Hubo un segundo acontecimiento musical y artístico, quizás el más
importante, que marcó un antes y un después en la era hippie. Fue el Festival
de Woodstock de 1969, que llegó a reunir durante tres días a cerca de 500.000
personas. En este momento el movimiento contracultural se encontraba en su
cenit. Celebrado en una granja del estado de Nueva York, multitud de jóvenes, a
pesar de las lluvias, el barro y las insuficientes instalaciones, abarrotaron
un encuentro que pasaría a la historia, no sólo musical. Joan Baez, Crosby,
Stills, Nash & Young, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, The
Grateful Dead, Creedence Clearwater Revival, The Who o Santana, son tan solo
una parte de los grandes músicos o conjuntos que actuaron en un festival
anunciado como “tres días de paz y amor”.
Durante el festival se vivieron
intensas noches de sexo y drogas, destacando el consumo de LSD y marihuana;
todo esto aderezado con música rock. Aunque inicialmente el concierto se
organizó pensando que conllevaría pérdidas para la organización, el éxito del
documental sobre el evento hizo que finalmente resultara un acto rentable. Sin
embargo, debido al número de asistentes, las condiciones sanitarias dejaban
mucho que desear ya que se organizó el festival pensando que iban a acudir unas
250.000 personas, pero al final –según estimaciones– la asistencia fue mucho
mayor, en contraste con las pretensiones de este que pretendía ser una
celebración a favor de la paz y del amor.
El optimismo que emanaba la
nueva contracultura se empezó a resquebrajar poco a poco. A ello contribuyó en
gran medida el escándalo mediático del caso Manson (agosto 1969) y los
tremendos hechos ocurridos en el Festival pop de Altamont. Charles Manson pasó
a la historia negra de EEUU de la década de los 60 por liderar a la peligrosa
secta “La familia”, responsable de una cadena de asesinatos en Los Ángeles,
entre los que se encontraba la actriz Sharon Tate, casada entonces con el
director de cine Roman Polanski. Una matanza con tintes rituales en la que se
intentó relacionar a los hippies.
Portada psicodélica del disco de Cream "Disraeli Gears"
En diciembre de 1969 los Rolling Stone organizaron el Festival Pop de
Altamont, que se saldó con el asesinato de un joven negro por parte de un
integrante de de la banda de moteros conocida como los “Hell’s Angels” (“Ángeles del Infierno”). Siempre
será recordado por sus episodios de desorden y violencia, que dejaron un saldo
de un homicidio y tres muertes accidentales. El grupo inglés quería cerrar su
exitosa gira por los Estados Unidos con un concierto memorable junto a otras
grandes bandas como Santana, Jefferson Airplane, Crosby, Stills & Nash o
The Grateful Dead. Mucha gente especulaba con que el evento se convertiría en otro
“Woodstock”. Pero el resultado fue otro bien distinto, un verdadero caos.
En esta época, a finales de los 60, yo era un niño de 6, 7 años y de lo que más me acuerdo es
de las imágenes borrosas en la televisión en blanco y negro de la llegada del
hombre a la Luna, así como de los guateques que organizaban mis padres en casa
con discos de Los Beatles, Los Bravos, Fórmula V y otros grupos punteros
españoles que introdujeron en la España de Franco la estética psicodélica que
se había extendido ya por medio mundo. Recuerdo canciones como “Yellow
Submarine” (Submarino Amarillo) de los
Beatles o el mítico “Black is black” de Los Bravos, que a mi me chiflaban,
hasta tal punto que los Reyes Magos me trajeron una bateria de juguete, que yo
aporreaba cantando esas canciones e imitando a los “melenudos” que veía actuar
en televisión. Aunque no tardaría mucho en abandonar ese instrumento para
descubrir la magia de la guitarra, sobre todo en manos de músicos tan notables como Chuck Berry, Carlos Santana o "San Jimi Hendrix".
Al igual que ocurrió con la ley del aborto
defendida por el ex ministro Ruiz Gallardón, el Proyecto de Ley de
Seguridad Ciudadana –comúnmente conocido como “ley mordaza” - es otro claro ejemplo de vuelta a atrás en la
consecución de derechos y libertades civiles, un ataque directo a la
Constitución Española y a los propios Derechos Humanos, muy en la línea del
punto de vistafranquista, tan amante de
la represión y del recorte de
libertades. De resultar aprobada, y espero que nunca ocurra, pues confío en que la
oposición política y la opinión pública así lo impidan, se perderían libertades
ya alcanzadas tras el derrame de mucha sangre, sudor y lágrimas, como son la
libertad de expresión y de manifestación pública, viéndose esta última
gravemente atacada pues lo que pretende la citada ley es criminalizar el
derecho a huelga y manifestación.
Foto de Iván Otero
Según ha venido informando la prensa más o
menos fiable, los que se oponen al PP están pidiendo un frenazo a dicha ley,
puesto que trata un tema extremadamente delicado como para precipitarse, como
se desprende de las intenciones del gobierno para poner en práctica las
devoluciones en caliente de los inmigrantes desesperados que se agolpan frente
a las vallas de nuestra frontera sur, huyendo de la pobreza y de la barbarie y
en busca de una vida digna.
Efe
Pienso que todo ciudadano demócrata que se
digne de serlo debería exigir la total marcha atrás de este proyecto de ley,
como ha ocurrido con la fallida ley del aborto defendida por Ruiz
Gallardón,ley de “seguridad” ciudadana
que beneficia sólo a los intereses de la minoría que obstenta el poder y del
capitalismo, en perjuicio de la mayoría de ciudadanos y ciudadanas a los que se
pretende criminalizar por el mero hecho de ejercer su derecho a protestar
frente a las injusticias y a los abusos de poder. En cualquier país serio esto
sería considerado un alto ultraje contra la sociedad democrática en su conjunto,
digno del completo y unánime rechazo.