viernes, 28 de noviembre de 2014

Psicodelia y contracultura en los años 60




 “La experiencia psicodélica es un viaje a nuevos realismos de la conciencia”.  Timothy Leary

  Durante la década de los 60, coincidiendo con la recuperación económica tras la II Guerra Mundial, tuvieron lugar las revoluciones culturales y socio-políticas más notables del siglo XX, encabezada por los jóvenes inconformistas que se oponían a las normas impuestas por el “establisment”,  y de cuyo intento brotaron ideologías de todas las tendencias, así como modos de vida no conocidos hasta entonces, cuya repercusión aún encuentra ecos a día de hoy, bien entrado ya el siglo XXI. Hablamos del movimiento cultural conocido como psicodelia, del movimiento hippie y del fenómeno contracultural, todos ellos interrelacionados, que parte de la sociedad estadounidense y acabaría extendiéndose por todo el orbe.


Psicodelia y LSD



  El movimiento psicodélico tal vez no hubiese existido sin una droga sintética, la dietilamida  del ácido lisérgico (LSD), conseguida por el químico suizo Albert Hofmann para fines terapéuticos. En 1943, accidentalmente absorbió una pequeña cantidad a través de los dedos de las manos y su estado de percepción comenzó a cambiar a la media hora: sintió inquietud y un ligero mareo y experimentó un aumento de la capacidad sensorial, con una imaginación fuertemente estimulada. La droga en si produce un estado alterado de la conciencia, en el que los colores ganan intensidad, las formas cambian  y el exceso de información funde al ego con el ambiente, logrando un nivel pleno de empatía, al igual que el cannabis, una sensación de paz interior y armonía con todo lo que rodea, con el universo entero. Como cabría esperar, una droga de estas características no tardó en llamar la atención de científicos, escritores, artistas y hasta de la CIA.



Iron Butterfly . “ In a gadda da vida” . 1968. Cuando acudieron a grabar el tema estaban tan colocados que el vocalista era incapaz de pronunciar el título original “In The Garden Of Eden”.

  En el terreno de la psiquiatría, muchos profesionales emplearon la droga para mejorar sus técnicas terapéuticas. La capacidad del LSD para hacer aflorar el subconsciente se presentaba como una oportunidad de oro y distintas escuelas de psicología trataron de adaptarla a sus métodos.  Cabe mencionar la figura de Timothy Leary, psicólogo y escritor  y uno de los fundadores del movimiento psicodélico. En septiembre de 1966, Leary fundó La Liga para el Descubrimiento Espiritual, una religión que declara al LSD como su santo sacramento, en parte como un esfuerzo infructuoso por obtener un status legal para el uso de LSD,  basándose en el argumento de "libertad de religión". Con todo, el 6 de octubre de 1966 el LSD fue declarado ilegal  y todos los programas científicos de investigación detenidos. Posteriormente, Leary hizo una gira por algunas universidades presentando una interpretación multimedia llamada La Muerte de la Mente, con el fin de representar la experiencia con el LSD. En enero de 1967, Leary pronunció un discurso ante la Human Be-In, un grupo de 30.000 hippies en el Golden Gate Park de San Francisco, donde dijo su famosa frase Turn on, tune in, drop out” ("Relájate, colócate y sintoniza”).

 
  A la CIA le interesó la potencialidad que podría tener la LSD a la hora de anular la voluntad. A través del proyecto MKUltra, iniciado a principios de los 50, la CIA llevó a cabo experimentos con el fin de encontrar una droga útil para los interrogatorios, que obligasen al enemigo a revelar la verdad. Las películas "El mensajero del miedo" ( "The Manchurian Candidate", John Frankenheimer, 1962) y  "La  escalera de Jacob"   (Adrian Lyne, 1990) tratan el tema con mucho acierto. Las investigaciones oficiales se abandonaron  porque no se pudieron lograr los objetivos pretendidos.


Tema "Aquarius" de la película musical pop "Hair"


  Y hablando de cine, en “Easy Rider” (1969) y “Hair” (1975), la película y el musical que mejor tributo rendirían a los jóvenes contraculturales de los sesenta, los directores mostrarían fielmente la experiencia de las drogas. En la primera, Peter Fonda, Dennis Hooper y Jack Nicolson asisten a los mejores discursos sobre el ejercicio de la libertad envueltos del humo de los porros de una comuna hippy que encuentran por “el camino en busca de América”. En “Hair”, Claude Bukowski (John Savage), un joven de provincias que acude a Nueva York para citarse con el Consejo de Instrucción del Ejército, vive una aventura que le cambia la vida después de convivir con un grupo de hippies congregados en Central Park. Los viajes de LSD modifican su visión del mundo entrando en estados alucinógenos mientras las drogas se convierten en el mejor pretexto para vivir al máximo su libertad.


La Generación Beat

  Pero la base ideológica precursora de la psicodelia proviene de la influencia de un grupo de escritores norteamericanos de la década de los 50, conocido como la Generación Beat. Se caracteriza este grupo por romper con la tendencia conformista en el arte en general desde el final de la II Guerra Mundial. Con ellos se hace patente el rechazo a los valores estadounidenses clásicos, el uso de drogas, una gran libertad sexual y el estudio de la filosofía oriental. Esta nueva forma de ver las cosas dejó su principal influencia y legado en la posterior contracultura o movimiento hippie.

   De entre los autores más importantes destacan el poeta Allen Ginsberg, que publicó "Howl" (Aullido) en 1956, un poema escrito en verso libre y que narra las experiencias de esta generación. El acercamiento que hace a la homosexualidad le valió posteriormente varios juicios por obscenidad. Jack Kerouac editó "On the road" (En el camino) en 1957, libro que se convertiría en la hoja de ruta del movimiento hippie. Describe viajes con sus amigos recorriendo los Estados Unidos hasta llegar a California, todo con el jazz como telón de fondo. El último de los grandes de la Generación Beat fue William Burroughs y su "Naked Lunch" (El almuerzo desnudo) de 1959. Con marcada obscenidad, narra la miserable vida de los yonkies enganchados al opio y la heroína. Burroughs, que fue también adicto a los opiáceos, tuvo que enfrentarse con la censura por esta novela, pero tras su victoria consiguió acabar de una vez por todas con la censura en los EE.UU.
  La estética de la Generación Beat fue absorbida por la cultura de masas y por la clase media hacia finales de los años cincuenta y principios de los sesenta. "En el camino", por ejemplo, la novela de Karouac se convirtió en una obra de culto de la juventud. Su canto a la liberación espiritual derivó hacia una liberación sexual que hizo de catalizador en los movimientos de liberación de la mujer y de los negros, el ascenso de la contracultura hippie e indirectamente a la liberación de los homosexuales. También influyó a un gran número de personajes de la cultura americana, en especial a músicos como Bob Dylan, Jim Morrison, el vocalista de The Doors o Janis Joplin, entre otros.


 Janis Joplin. "Summertime" Su mítica voz desgarradora acompañada por la inconfundible guitarra de Jimi Hendrix.



Los “hippies” y la revolución psicodélica.
 

  Al igual que Timothy Leary, el joven novelista Ken Kesey se ve atraído por el LSD y sus “virtudes”, llegando a someterse a experimentos con la droga como si de un cobaya humano se tratara. Terminó por convertirse en un auténtico profeta del ácido, constituyendo un grupo de personas, músicos y artistas en su mayoría, que anhelaban experimentar los efectos del LSD. Pasarían a conocérseles como los Merry Pranksters (Alegres Bromistas), que travesaron Estados Unidos de costa a costa en un destartalado y llamativo autobús para conectar con el grupo de Leary, aunque el encuentro fue un poco decepcionante, ya que Kensey y los suyos promulgaban un consumo de la droga porque sí, por mera diversión, sin las pretensiones intelectuales del grupo de Leary. En sus sucesivos viajes por todo el país, realizaron lo que se llamaron Acid tests, fiestas en las que se consumían drogas psicodélicas y se escuchaba música de los Grateful Dead. Kesey quería expandir el uso de LSD para lograr un cambio de mentalidad en la sociedad.

  Entre 1964 y 1966, ciudades como San Francisco (barrio mítico de Haight- Ashbury), Berkeley y Los Ángeles estallaron en un inmenso alucine colectivo.  Fue un fugaz momento de esperanzas e ideales, un amago de revolución que bailaba al ritmo de Grateful Dead, The Doors, Janis Joplin, Jefferson Airplane, Santana y otras formaciones musicales de corte psicodélico. Una experiencia multitudinaria, hinchada de misticismo, orientalismo y no-violencia y que daría finalmente la ecuación básica del Flower Power: iluminación interior = liberación de los instintos agresivos = amor recíproco = amor universal paz en el mundo.
  La causa que llevó a muchos hippies a entrar en la protesta social fue la Guerra de Vietnam. Acompañados del lema Peace and Love, los hippies protestaban contra una guerra que consideraban de agresión e iba en contra de su lucha por un mundo de fraternidad y amor. Muchos de los sindicatos estudiantiles que participaron en estas manifestaciones afirmaban haber consumido LSD y defendían unos valores similares a los profesados por los hippies. Son conocidos los episodios de quema de tarjetas de reclutamiento para el ejército, que tuvieron lugar en las principales ciudades del país.


1967 y 1969 se convertirían en dos años cruciales en la historia que nos concierne. En la primera fecha, el 14 de enero, se llevó a cabo el Human-Be In: A Gathering Of The Tribes (Encuentro entre humanos: Un encuentro entre las tribus) en el cual se dieron actividades diversas como una feria de productos contraculturales, discursos de personalidades como Timothy Leary, Ram Das, Greg Zinder, así como la poesía beat y los mantras hindúes de Allen Ginsberg y las espectaculares actuaciones de bandas psicodélicas de la talla de Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger Service, Sopwith Camel y The Grateful Dead. Se estima que asistieron alrededor de 20,000 personas de todo el país, y el evento fue ampliamente difundido por la televisión internacional, que aunque lo hacía con cierto desdén y morbosidad ante el espectáculo freak representado, tuvo el efecto de propagar rápidamente ese estilo de vida tan libre en la juventud norteamericana e inglesa.

 Jimi Hendrix

  En junio de ese mismo año tuvo lugar el Festival Pop de Monterrey, San Francisco, al que asistieron más de 200.000 personas. Fue el primer gran festival pop celebrado al aire libre. Su poderosa combinación de música y cultura juvenil marcó uno de los hitos más significativos de los años 60. No sólo tocaron muchas de las bandas psicodélicas del área de San Francisco, sino también grandes grupos británicos como The Who o The Animals, y cantantes como Janis Joplin o Jimi Hendrix, cuyo lanzamiento a la fama se produjo allí precisamente. A partir de 1967 se comenzó a llamar “Verano del Amor” (“Summer of Love”) a todo lo que aconteció alrededor del festival de Monterrey y la concentración hippie de San Francisco. Una ciudad que, habiendo sido ya muy importante para la generación beat, se convirtió en el centro neurálgico del movimiento hippie y capital mundial de la música.




   Hubo un segundo acontecimiento musical y artístico, quizás el más importante, que marcó un antes y un después en la era hippie. Fue el Festival de Woodstock de 1969, que llegó a reunir durante tres días a cerca de 500.000 personas. En este momento el movimiento contracultural se encontraba en su cenit. Celebrado en una granja del estado de Nueva York, multitud de jóvenes, a pesar de las lluvias, el barro y las insuficientes instalaciones, abarrotaron un encuentro que pasaría a la historia, no sólo musical. Joan Baez, Crosby, Stills, Nash & Young, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, The Grateful Dead, Creedence Clearwater Revival, The Who o Santana, son tan solo una parte de los grandes músicos o conjuntos que actuaron en un festival anunciado como “tres días de paz y amor”.


  Durante el festival se vivieron intensas noches de sexo y drogas, destacando el consumo de LSD y marihuana; todo esto aderezado con música rock. Aunque inicialmente el concierto se organizó pensando que conllevaría pérdidas para la organización, el éxito del documental sobre el evento hizo que finalmente resultara un acto rentable. Sin embargo, debido al número de asistentes, las condiciones sanitarias dejaban mucho que desear ya que se organizó el festival pensando que iban a acudir unas 250.000 personas, pero al final –según estimaciones– la asistencia fue mucho mayor, en contraste con las pretensiones de este que pretendía ser una celebración a favor de la paz y del amor.



  El optimismo que emanaba la nueva contracultura se empezó a resquebrajar poco a poco. A ello contribuyó en gran medida el escándalo mediático del caso Manson (agosto 1969) y los tremendos hechos ocurridos en el Festival pop de Altamont. Charles Manson pasó a la historia negra de EEUU de la década de los 60 por liderar a la peligrosa secta “La familia”, responsable de una cadena de asesinatos en Los Ángeles, entre los que se encontraba la actriz Sharon Tate, casada entonces con el director de cine Roman Polanski. Una matanza con tintes rituales en la que se intentó relacionar a los hippies.
Portada psicodélica del disco de Cream "Disraeli Gears"

   En diciembre de 1969 los Rolling Stone organizaron el Festival Pop de Altamont, que se saldó con el asesinato de un joven negro por parte de un integrante de de la banda de moteros conocida como los  “Hell’s Angels” (“Ángeles del Infierno”). Siempre será recordado por sus episodios de desorden y violencia, que dejaron un saldo de un homicidio y tres muertes accidentales. El grupo inglés quería cerrar su exitosa gira por los Estados Unidos con un concierto memorable junto a otras grandes bandas como Santana, Jefferson Airplane, Crosby, Stills & Nash o The Grateful Dead. Mucha gente especulaba con que el evento se convertiría en otro “Woodstock”. Pero el resultado fue otro bien distinto, un verdadero caos.



  En esta época, a finales de los 60, yo era un niño de 6, 7 años y de lo que más me acuerdo es de las imágenes borrosas en la televisión en blanco y negro de la llegada del hombre a la Luna, así como de los guateques que organizaban mis padres en casa con discos de Los Beatles, Los Bravos, Fórmula V y otros grupos punteros españoles que introdujeron en la España de Franco la estética psicodélica que se había extendido ya por medio mundo. Recuerdo canciones como “Yellow Submarine”  (Submarino Amarillo) de los Beatles o el mítico “Black is black” de Los Bravos, que a mi me chiflaban, hasta tal punto que los Reyes Magos me trajeron una bateria de juguete, que yo aporreaba cantando esas canciones e imitando a los “melenudos” que veía actuar en televisión. Aunque no tardaría mucho en abandonar ese instrumento para descubrir la magia de la guitarra, sobre todo en manos de músicos tan notables como Chuck Berry, Carlos Santana o  "San Jimi Hendrix".

© Javier Carrasco 2014

20 comentarios:

  1. Es curioso como se aprende de este documental que presentas tan completo y riguroso. Todo el mundo habla de el powe flower y la moda, cuando a penas, aquí se conocía poco de la música y menos del cine. Luego ya si, se habló de moda y habrá quien piense que aquí era todo así. Y confieso que ahora muchos nos enteramos de el resto y lo que nunca se supo. España, si que era diferente. Gracias por el aporte y enhorabiena porque está muy muy bien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Carlos. En efecto, cuando en EEUU y otros paises europeos ocurría todo est,o nosotros teníamos aquí una dictadura fascista, ya en su recta final, por suerte, pero todavía con su correspondiente aparato censor, apoyado por la iglesía católica, que ya se encargaban de que ningún atisbo de libertad se colara entre la juventud española y la sociedad en general. No obstante había gente que viajaba a Francia, Inglaterra, etc y entraba en contacto con esa contracultura. A España sólo llegó la estética, como bien dices, y parte de la música, la que no había sufrido censura. Por otro lado, había artistas que se negaban a venir a un país con dictadura, Bob Dylan, si ir más lejos, que no dio ningún concierto hasta que se instauró de nuevo la democracia. Me alegra que hayas aprendido cosas con el artículo. A mí también me ha ocurrido mientras me documentaba. No hay día que no aprendas algo.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Muy buen post y muy bien ilustrado musicalmente… no, yo tenía 20 años en el 68… estuvo bien mientras duro… pero… he visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Pere. Con veinte años pudiste vivirlo más intensamente, ya con la perspectiva de un adulto. Seguro que tienes buenos recuerdos, a pesar de lo que teníamos aquí. Era la también la época en que los "grises" hacían razzias por los principales campus universitarios del país. Tiempos convulsos...pero también esperanzadores. Eso es lo que me ha recordado el fragmento que aportas del famoso poema de Allen Ginsberg "Hawl" ("Aullido"), que se convirtió en emblema de toda una generación y sobrecogedor en su integridad.
      Saludos y muchas gracias por participar

      Eliminar
  3. Javier: magnífico artículo que nos dejas para leer y recordar. No hace mucho, en la TV2 dieron un documental sobre “Viaje al LSD”….Capaz de hacerte sentir momentos geniales como llevarte a la locura. He vuelto a recordar la película musical Hair y creo que es inolvidable por la música, coreografías, por lo que nos recuerda lo que fue el movimiento hippie. Nos habla del espíritu de libertad, del pacifismo. Fue una cultura dedicada al amor libre, a las drogas psicodélicas, fue anti belicista….pero claro yo pienso que fue muy fácil hacer lo que uno quiera y no tener una pizca de responsabilidad. Un beso y feliz fin de semana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, Águeda, fue una revolución liderada por una gran cantidad de gente joven, sangre nueva deseosa de un cambio sustancial en una sociedad dominada por el capitalismo y la ñoña moral burguesa. Revolución y juventud son binomio inseparable, no se puede concebir la una sin la otra, porque, excepciones a parte, la madurez tiende a ser conservadora, aunque como ya he dicho, suele haber, por suerte, excepciones (Valle-Inclán, por ejemplo, era carlista tradicionalista en su juventud y acabó sus días abrazando el comunismo y el anarquismo).

      Feliz fin de semana y besos para ti también

      Eliminar
  4. Javier, creo que no había leído nada tan completo de aquella época. Yo, que por lo que te he leído y por el comentario de Eurotopía, me encuentro por edad entre los dos, apenas me enteré de ese movimiento. Una niña de pueblo, interna en un colegio de pueblo, con la poca información que había en aquellos tiempos, poco supe del LSD. Quizá en las grandes ciudades se estaba más en la onda. Luego, ya convertida en madre y esposa, no tenía tiempo de seguir movimientos. Lo que siempre me ha gustado ha sido la música de aquellos tiempos, mis hijos han mamado música de los sesenta y de los ochenta... Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estrella, aquí mientras estuvo Franco vivo no nos enteramos de nada. A partir de 1975, con la transición, llegaron las libertades, las drogas y el aperturismo. Yo tuve noticia del LSD ya cuando estaba en el instituto, a finales de los 70. Jamás lo he probado. Gran dolor sentí cuando con el transcurrir de los años me encontré con un antiguo compañero de clase cierta vez que visité un hospital psiquiátrico. Había sido de los asiduos al ácido. Me dejó destrozado verlo allí.
      Desde el punto de vista musical, tanto el rock como el pop tuvo su apogeo en esa época, y aún hoy día ambas tendencias no solo siguen vivas y coleando sino que otras nuevas se nutren de ellas, aunque he de decir, que no les llegan ni a la altura de los zapatos.
      Muchas gracias por participar y enriquecer el post todavía más con tus opiniones. Besos.

      Eliminar
  5. Un magnífico artículo sobre aquella peculiar revolución de la juventud...

    Un gran saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Mark. A veces medito sobre la gran diferencia que existe entre aquella juventud y la actual. No es que tenga nada en contra de la del presente, pero si es cierto que entonces los jóvenes tenían valores sobre los que apoyarse para ejercer cualquier tipo de lucha por el cambio. Pienso que es cosa de la educación. Antes se educaba más en valores dentro incluso de la propia familia. Ahora esos valores han sido sustituidos por consumismo y acopio de bienes materiales, siendo la solidaridad, el compromiso social e incluso la amabilidad hacia los otros, las grandes asignaturas pendientes.
      Un fuerte abrazo

      Eliminar
  6. Buen artículo que nos ofrece una visión de conjunto de una época memorable no solo por su música sino por todo lo que supuso de ruptura con la vieja sociedad, enaltecimiento del pacifismo, el amor libre, incluso el uso permisivo de las drogas como puertas hacia otras sensibilidades.
    Se trataba de una verdadera revolución que cuestionaba las bases mismas de la sociedad, familia y economía, incluso el poder del estado. No es de extrañar por tanto que acabara fagocitada por el capitalismo y devuelta a las masas en forma de moda hippie edulcorada.
    Besos y flores en el pelo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Puri. En efecto, la "revolución" juvenil terminó siendo engullida por el sistema capitalista y transformada en una mera moda consumista más, totalmente inocua para sus oscuros intereses. Fue una pena. Al menos nos ha quedado la música, el mejor rock/pop de todos los tiempos, en cuyas canciones resuena aún el espíritu incoformista que tambaleó a la sociedad de pies a cabeza e introdujo cambios no vistos hasta el momento.
      Sí, "relájate, colócate y sintoniza".Paz y amor, mucho amor. Besitos. :D

      Eliminar
  7. Magnífico artículo, Javier. Personalmente creo que algo de este movimiento me impregnó (y no fueron las drogas, nunca me interesaron). La música que nació en esa época es la que me gusta más; tuve la suerte de que mi madre escuchara la cadena SER y en ella empezó a haber programas de música pop y rock que me absorbía. Esa música me acompañaba cuando estudiaba y mientras leía antes de dormir, ahora sigo descubriendo grupos, músicos que encuentro geniales. Por supuesto me ayudaron a que me gustara más la asignatura de lengua extranjera, me decanté por el Inglés, cuando la mayoría estudiaba Francés. En algún estante del estudio donde estoy guardo un bloc con la portada llena de dibujos psicodélicos, de cuando tenía 13 ó 14 años, en el que estaba escribiendo una "historia" de aquella música, con letras y fotos, recortes...
    He escuchado todos los vídeos y he disfrutado con el Summertime. Gracias.
    If you're going to San Francisco
    Be sure wear flowers in your hair...(inolvidable canción de Scott McKenzie
    Un abrazo. Mercedes.
    I

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado, Mercedes. A mi también me atrae mucho de esta época lo que se consiguió en el terreno musical. Desde mediados de los sesenta y toda la década de los 70. Es sin duda la Edad de Oro de la música Pop-rock, donde se crearon y experimentaron todas las tendencias posibles, y no sólo los productos comerciales. Fue genial. Luego, en España, con la transición y la llegada de la democracia también tuvo un momento de explendor el rock y el pop nacionales que duró toda la década de los 80. Me refiero a lo que se denominó como "la movida madrileña". Surguieron miles de grupos y la fiebre se extendió a otras muchas ciudades. Fue la mejor época creativa de la música juvenil en España. Luego llegó el gusto e imposición de lo comercial y entonces comenzó el declive. Algo parecido ha ocurrido con la literatura. El libro ha dejado de ser libro para convertirse en una mercancía más para venderse en las grandes superficies, con la consiguiente pérdida de interés, calidad literaria, tratamiento de asuntos relevantes, etc. Lo comercial acaba con lo que es único, con lo verdaderamente valioso. Otra de las funestas consecuencias del frenético y desalmado consumismo.

      Un abrazo y encantado de que participes.

      AQUARIUS

      When the moon is in the seventh house
      And Jupiter aligns with Mars
      Then peace will guide the planets
      And love will steer the stars

      This is the dawning of the age of Aquarius
      The age of Aquarius, Aquarius

      Harmony and understanding
      Sympathy and trust abounding
      No more falsehoods or derisions
      Golden living dreams of visions
      Mystic crystal revelation
      And the minds true liberation

      Aquarius, Aquarius

      When the moon is in the seventh house
      And Jupiter aligns with Mars
      Then peace will guide the planets
      And love will steer the stars

      This is the dawning of the age of Aquarius
      The age of Aquarius, Aquarius, Aquarius
      Aquarius, Aquarius

      (From "Hair", 1975)

      Eliminar
    2. Hola, Javier. Un artículo muy intento y completo. Bien escrito y bien desarrollado. Además, como en ti es ya costumbre, muy bien documentado. Me ha gustado mucho. Aporto un dato: la canción Summertime que canta la Joplin es una versión (que no me gusta mucho, la verdad) de la original, escrita por Gershwin para su ópera Porgy and Bess, en 1935, y que popularizó la gran Billie Holiday (otra atrapada por las drogas, por cierto).
      Tal vez porque yo vengo de un ambiente rural, a mí el mundo este de la contracultura y la psicodelia y la generaicón beat siempre me ha parecido una cosa de ociosos y de gente que ya tiene los bolsillos llenos. Pienso que los beat a finales de los 50 ya estaban "hartos" del mundo y recuerdo lo que me cuenta mi padre sobre cómo tenían que ganarse las lentejas él y su familia en esos años y... qué quieres que te diga... lo de los beat me suena a rabieta de señoritos; pero, en fin, es solo una apreciación mía (un paleto). Como ya hemos hablado en muchas ocasiones, hay ciertas "modas culturales" que me han parecido propiamente urbanas (por mucho que Kerouac recorra la carretera... ¿a que nunca se quedó sin gasolina?) y que, debido a que vivimos en un mundo donde lo urbano es mayoritario, se conciben como generales... pero no lo son desde mi punto de vista. Por supuesto, nada tiene que ver con tu artículo que, vuelvo a decirte, me ha parecido muy completo y muy interesante. Un abrazo.

      Eliminar
    3. Muchas gracias por participar, Pepe, y por tu valiosa aportación. En efecto, “Summertime” es uno de esos temas eternos que en cada etapa musical es versionado con los elementos de moda en ese momento, como en este caso por parte de Janis Joplin y la influencia del rythm & blues de finales de los sesenta. Aquí dejo enlace a la interpretación de la gran Billie Holiday: . SUMMERTIME
      Por otro lado, no se me considere un “paleto”, hombre de Dios. Simplemente te gusta la vida tranquila y sencilla del campo –y a mi también, cada vez más. Es cierto que esta revolución fue cultural, partió de los campus universitarios. La revolución agrícola ya había tenido lugar en la Europa del siglo XIX, de la cual España también se queda al margen. “Spain is different”. Yo la verdad que no compararía los cincuenta de la Generación Beat con los cincuenta de la etapa franquista. Es como la noche y el día. La España de aquella época aún vivía los años duros de la dictadura, la pobreza, el hambre, la represión…y además no recibíamos ninguna ayuda exterior, estábamos en manos de “el vigía de occidente”. Esta semana he visto la excelente película de José Antonio Nieves Conde “Surcos” (19519) que aborda el tema de manera cruda pero impecable. Probablemente a los ideólogos de la contracultura norteamericana no les faltaba el dinero, con el que compraban sus drogas de diseño, pero tuvieron las agallas suficientes como para plantar cara al sistema capitalista imperante y denunciar el matadero en que se había convertido la guerra de Vietnam, promoviendo los movimientos pacifistas, inexistentes hasta esa fecha. En fin, no fue moco de pavo, aunque, paradójicamente, todo fuera fagocitado por el propio sistema capitalista que lo transformó en una moda más de consumo.

      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  8. Gracias, Javier, por este articulo tan bien documentado. Me ha hecho recordar el ambiente de La Complutense alla por los sesenta. Corria la informacion subterranea y el deseo de un mundo nuevo arrastraba a la lucha.
    Pero muchos se equivocaron con las drogas, no supieron medir sus fuerzas.
    Vuelvo a escuchar todos los videos antes de dormir. Gracias de nuevo
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por participar, Igoa y por compartir tus recuerdos de estudiante en la Complutense. Época de lucha y de “primera” juventud. Quizá en los campus de ciertas universidades españolas fue donde se dio la contracultura hispánica. Allí el enemigo eran “los grises”, el brazo represor del franquismo. Por lo que me contaban algunos profesores que tuve en la universidad de Granada “la secreta” acostumbraba a entrar en las clases de incógnitos, pero siempre las pintas los delataban y algunos profesores aprovechaban para avergonzarlos haciéndoles preguntas capciosas que los dejaban en ridículo.
      Una pena lo de las drogas, pues fue la perdición para muchos, que cayeron en sus redes, sobre todo los más débiles de espíritu.
      Conservo mucha música de este periodo, puesto que fue la edad de oro del pop-rock y todavía no ha sido superada. Ni lo será. Confío en que te hayan gustado los videos.

      Gracias de nuevo y besos.

      Eliminar
  9. Hola Javier:
    Qué repaso tan estupendo nos has ofrecido de esos años "en los que parece que nacieron los jóvenes", el concepto de joven como algo aparte, como etapa de la vida con identidad propia. Al final nos hablas del ámbito más cercano, los padres, España. Me pregunto si ellos lo vivieron así o aquí todo era un poco más oscuro y los que accedieron a esa contracultura pertenecían a un ámbito más burgués y holgado. Los obreros, a trabajar largas jornadas, a construir los barrios reclamando colegios, bibliotecas, ambulatorios. Pero al final, lo que une es la música, quizá estudiantes burgueses y jóvenes obreros compartiesen la música.

    Muchas gracias. Que pases felices fiestas.Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Celeste. La juventud de aquella época quiso romper con el inmovilismo imperante tras la II Guerra Mundial. Empezó en los campus universitarios de EEUU y luego se propagó como la pólvora por universidades de Europa (Paris el caso más sonado) y de todo el mundo. A España también llegó, pero sólo a ciertos campus, teniéndose en cuenta de que eran los últimos años de la dictadura y la represión se dejaba notar. En efecto, estudiantes y obreros fueron los más decididos, los más inmiscuidos en la lucha. Aquí no sólo se luchaba contra el conformismo sino contra la dictadura, en la búsqueda de las libertades propias de la democracia, que no era moco de pavo. Como tú dices, la música sirvió de medio unificador, en la diversión, en lo político y en el ámbito social, a jóvenes procedente de la clases burguesa y trabajadora. Fue también un periodo fascinante de nuestra historia.

      Gracias a ti por participar. Besos, abrazos y felices fiestas.

      Eliminar