martes, 17 de octubre de 2023

Viaje a Egipto

 

Javier Carrasco



  Egipto es un país que sorprende, por múltiples razones: su majestuoso pasado milenario, el río Nilo y sus implicaciones geográficas, históricas, culturales, y cómo no, la situación de Egipto en la actualidad, que choca de manera colosal con su glorioso pasado.

    Mi primer contacto con la antigua civilización egipcia fue en el colegio, cuando estaba en primaría y un joven profesor, D. Orlando, nos explicaba por primera vez ( con espléndidos dibujos y esquemas en la pizarra que yo copiaba en mi cuaderno con verdadera pasión) cómo se vivía en la tierra de los faraones muchos milenios antes de Cristo. Lo hizo tan bien que despertó en mí no sólo el interés por esta fascinante civilización única, sino el amor a la Historia en general que aún perdura.

 

            

 

  Sin lugar a duda lo primero que deja boquiabierto al viajero que pisa Egipto (“Kemet”para los antiguos egipcios, que significa “la tierra negra”, en referencia al fértil barro del Nilo) son las reminiscencias arquitectónicas (templos, pirámides, necrópolis), artísticas (tumbas, relieves, jeroglíficos) y culturales (momias, papiros, utensilios)que han llegado milagrosamente hasta nuestros días enterradas en las ardientes arenas del desierto (Deshret, “la tierra roja).


 

 

 

 


 

  Por otro lado, Egipto no existiría sin la presencia del Nilo, entre los ríos más largos y caudalosos del mundo, que proporciona vida a lo largo del vasto desierto, encontrándose la mayor parte de la población extendida en pueblos y ciudades situados en sus orillas. Llama mucho la atención que sus aguas no sean engullidas en ningún momento por el infinito desierto de arena que atraviesa durante miles de kilómetros. Su importancia se hace vital tanto en la antigüedad como en el presente.


 

  Hay que advertir al viajero que el Egipto actual es un país donde el índice de pobreza es alto y esto se ve claramente en los pueblos y ciudades que visitemos. Sin embargo, hoy por hoy es seguro, se respeta mucho al turista, porque es una de las principales fuentes de ingreso para los diezmados bolsillos egipcios y su economía al borde del colapso.


    Personalmente, la experiencia de viajar a Egipto ha sido muy gratificante, no sólo por el impacto del contacto con sus pirámides, templos y tumbas in situ, sino porque es un país tan único y diferente que es como viajar a otro planeta. Es un viaje que deja huella. Curiosamente, desde mi regreso rara es la noche que no sueño con el antiguo o el actual Egipto. Percibes claramente lo necesario y enriquecedor que resulta leer y viajar para nuestras vidas.