jueves, 18 de abril de 2019

Alpha Centauri (relato)



(N. del  A.:  Reproducir el video ambiental antes de proceder a la lectura del relato)

Misión “Azul

Almirante de la VIIª Flota Interestelar Alpha Centauri

Objetivo: Contactar  con la civilización de los humanos ancestrales, etnia de la cual descendemos los álficos, y habitantes del Planeta Azul, con la misión de evitar su colapso y autodestrucción.

Desarrollo:  tras salvar la distancia de 4,37 años luz sin incidentes de especial mención y la realización de numerosos experimentos científicos, se inicia la delicada maniobra de aproximación al Planeta Azul. Teniendo en cuenta que la civilización de humanos ancestrales desconoce por motivos de seguridad esta misión, deberá realizarse bajo protocolos de extrema precaución. El mayor peligro lo constituye una supuesta reacción hostil ante la presencia de nuestra flota, dotada con un total de 1345 naves de reconocimiento, manutención y militares. Por ello, se iniciará una fase previa de contacto con los líderes humanos ancestrales en la que se les comunicará que nuestra misión es totalmente pacífica, de ayuda, protección y total respeto, Dejar muy claro que NO SE TRATA DE UNA INVASIÓN, sino de una inicial toma de contacto para posteriormente iniciar protocolos de ayuda y asesoramiento con el fin de neutralizar el conjunto de situaciones críticas que sufre el planeta que lo llevarían  a su total destrucción de no ponerles fin. Esta parte de la misión se  considera la más difícil dado el conocido carácter violento de la civilización humana ancestral.
  Se les informará también de la estrecha relación entre el Planeta Azul y nuestro planeta Alfa Centauri Bb, de cómo antes del I Cataclismo parte de la civilización  de humanos ancestrales partieron hacia Alfa Centauri Bb, al ser un planeta hermano, por compartir muchas características con el Planeta Azul, que con el paso del tiempo y la adaptación al medio mutaron, dando lugar a la nueva etnia de álficos centauro. Tras el cataclismo, se pudo constatar que gran parte de los humanos ancestrales que no pudieron abandonar el planeta, sobrevivieron.
  Entonces, los humanos ancestrales pensaron que los que consiguieron abandonar el Planeta Azul eran seres sobrenaturales, y los tomaron como sus dioses, objetos de sus diferentes creencias religiosas, en parte porque interpretaron erróneamente todos los vestigios que quedaron de aquellos que partieron hacia Alfa Centauri Bb.
  La misíón se considerará fallida en caso de que no haya otra alternativa al uso de las armas, pues en ese momento no quedará más opción que la invasión y el sometimiento, con las inevitables bajas entre los humanos, dado su nivel de evolución inferior y su poco desarrollada tecnología.



© Javier Carrasco

martes, 16 de abril de 2019

Perdiendo la cabeza...y el civismo.



 
  Los profesores y educadores estamos continuamente recordando a los estudiantes en su formación que el respeto es una norma fundamental para vivir en una sociedad libre y  democrática. Ahora bien, en los últimos tiempos observo que a muchos adultos habría que enviarlos de nuevo a la escuela para que recuerden lo que parece evidente que se les ha olvidado, tan envueltos como están en esa vorágine de capitalismo voraz de sálvese quien pueda y que a mi me las den todas.
   Quien piense así, mejor que se vaya a vivir a la jungla (como el mítico Tarzán) y disfrute allí como un auténtico salvaje,  pues debería saber que los humanos se caracterizan por estar adaptados para vivir en sociedad y que precisamente han conseguido la supremacía sobre las demás especies por el uso de la razón y del civismo, amén de otras cualidades muy loables y propias del ser humano. Muchas veces apreciamos cómo los animales, carentes del uso de la razón, por instinto se muestran mucho más cívicos y respetuosos que algunos de estos “mastuerzos”  selváticos.
  Resulta alarmante que cada vez se vea a más gente grosera, mal educada e irrespetuosa con los demás,  que van avasallando por la vida, creyéndose los reyes del mambo. Al parecer está muy de moda ser cuanto más “capullo” e insolidario mejor, moda que viene impuesta por  una máxima muy arraigada dentro del neoliberalismo conservador imperante. Pues bien, a este tipo de personajes hay que recordarles que los que sobran son ellos, que ellos son los energúmenos que o cambian su actitud o se van a ver de patitas en la selva, que es donde realmente deberían estar,  su hábitat natural.

© Javier Carrasco