sábado, 30 de agosto de 2014

A la mujer que amo











(Desnudo. Mª Ángeles Eris) 

 Pasan los lugares y el tiempo
pero nuestro amor perdura,
hechizo mágico del corazón
surgido en la jovial noche
alimentado por la ternura y las caricias.
Tu fulgurante  luz es imperecedera
como la del sol que alumbra
y al alma toca con dedos invisibles,
reconfortándola en brotes de pasión y vida.
Cultivemos este amor, preciado tesoro,
que nos colma de alegría y a las sombras ahuyenta
luz y guía en el continuo devenir,
hermosa estrella que nuestro cielo alberga.

 © Javier Carrasco 2014  














8 comentarios:

  1. El amor no puede convertirse en un erial. Hay que cultivarlo, y si llegan épocas de sequía, hay que hidratarlo con el agua fresca de la ternura.
    Un abrazo Javier.

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    1. Palabras sabias las tuyas, libertad, y tan ciertas como que a la noche le precede al día.

      Saludos y un fuerte abrazo

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  2. Hay que saber mantener la llama encendida....

    Saludos

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    1. Cierto Mark, es un error tomar un relación por garantizada. La monotonía y el tedio son sus peores enemigos. Para mantener la llama encendida es esencial el respeto y la sinceridad. Todo lo demás surge de manera espontánea, casi sin darnos cuenta

      Un abrazo, Mark.

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  3. Todo un lujo tener un poeta al lado. Preciosas palabras, Javier. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Mercedes y bienenida de nuevo al blog, ahora que ha cambiado de alojamiento. Espero que te recuperes pronto.

      Un abrazo

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  4. bello poema de amor, se nota que es sentido, el amor si lo cuidas puede durar siempre.
    Un beso javier.

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    1. Muchas gracias, Aurora. El amor verdadero es un hermoso tesoro que hay que saber cuidar y alimentar día a día. Besos :D

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